La Esmeralda: verde que te quiero verde

Los alquimistas la llamaban la piedra de Venus, Cleopatra la prefería sobre todas las gemas y en la India se grababan textos sagrados sobre esmeraldas para llevarlos como talismanes. Su belleza unida a su escasez han hecho que haya considerada desde la antigüedad como una piedra mística, mas allá de ser codiciada por su alto valor económico.

La esmeralda Mogul,del año 1625 con una oración grabada.

La esmeralda Mogul,del año 1625 con una plegaria grabada.

La esmeralda en un ciclosilicato de berilo con pequeñas cantidades de cromo, que es el elemento que le da su característico color verde, tan particular que todos nos hacemos una idea cuando se habla del “verde esmeralda”. Decía el historiador romano Plinio que nada es más intenso que el verde de la esmeralda y que “la vista se refresca y restaura contemplando esta piedra”. Eran tan escasas que estaban rodeadas de misterio y se creía que poseer una te confería virtudes como la elocuencia y buena memoria, además de proteger contra determinadas enfermedades. Incluso se decía que se podía ver el futuro mirando a través de una esmeralda. Nerón tuvo al un monóculo de esmeralda, quién sabe si no diría “veo Roma ardiendo” cuando lo usaba…

Estos pendientes los hice con unas esmeraldas colombianas pequeñas pero bien bonitas

Estos pendientes los hice con unas esmeraldas, pequeñas pero bien bonitas

Ya hace 3500 años se explotaron y agotaron las minas que existen cerca del Mar Rojo y en la actualidad hay explotaciones en Rusia, Afganistán, Zambia y Brasil, pero las más famosas son las de Colombia. Efectivamente, las esmeraldas más bonitas suelen provenir de este último pais y ya formaban parte de las joyas de los Incas. En concreto las minas de Muzo producen unas piedras de un verde especialmente intenso. Sin embargo, esto no significa que no haya piedras de baja calidad en Colombia y de excelente calidad en los otros sitios. Por ejemplo , las de Zimbawe son muy buenas, pero tienen el problema de que son generalmente muy de pequeño tamaño.

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Cristales de ciclosilicato de berilo, o sea, esmeralda

¿Y cómo medimos la calidad de una esmeralda? Ya hemos visto cuando hablamos de otras gemas en anteriores artículos de este blog, que las impurezas dentro de una piedra le restan valor. Esto también ocurre con las esmeraldas, pero con ellas tenemos que tener un doble rasero. Os explico el porqué: es tan difícil que una esmeralda esté completamente “limpia” por dentro que se admite que tenga manchitas (también llamados “jardines”) y se le da valor sobre todo al color.

La forma de cristalizarse del ciclosilicato de berilo hace que sea muy difícil que al alcanzar el tamaño de, pongamos por caso, un garbanzo, no haya pequeñas grietas, óxidos y otras inclusiones. Así que, a la hora de valorarlas, “se le perdonan” estas impurezas mucho más que a un diamante. Todo esto no significa que no se valore la pureza interior y una esmeralda de buen tamaño completamente limpia, puede ser más cara que un diamante del mismo tamaño.

En este anillo hecho por mi podéis apreciar los sutiles"jardines", que no restan belleza

En este anillo hecho por mi podéis apreciar los sutiles “jardines”, que no restan belleza

Los jardines de las esmeraldas pueden ser incluso bonitos y además hacen que cada piedra sea única, pero como decía, es el maravilloso color verde lo que nos va a conquistar. Las hay verde claro, que generalmente se asocia con las de Brasil o Zambia y luego están las de ese verde más oscuro, a veces con reflejos azulados, que suelen tener la colombianas. En términos generales, cuanto más intenso es el color, más cara es la piedra, aunque también debe tener brillo.

Escuchar a un gemólogo hablar del color de una esmeralda es como oir a un catador de vinos experto hablar de un tinto: el color tiene matices, reflejos, destellos…y es que una piedra bonita tiene “vida”.

Y no sólo vida,0 sino mucha historia ,es la que  tienen algunas de las esmeraldas más famosas: algunas de ellas arrastran tanta leyenda y anécdotas que vale la pena conocerlas un poco.

Una de las más grandes del mundo es la esmeralda Teodora, del tamaño de una sandía. Pesa 55.000 quilates (unos 11 kilogramos) y procede de Brasil. Se ha valorado en un millón de euros y es una pieza de exhibición, porque, ¡a ver qué joya vas a hacer con ella!

No es una sandía, es una esmerlada!

No es una sandía, es una esmeralda!

Obviando las que son conocidas por su descomunal tamaño, una de las esmeraldas más famosas por su historia es la Esmeralda Maximiliano, una preciosa piedra de 21 quilates con un perfecto color verde y reflejos azulados. En la convulsa segunda mitad del siglo XIX,  Maximiliano , archiduque de Austria, fue coronado emperador de México en 1863 en uno de los episodios más absurdos de la Historia . Su reinado duraría sólo hasta 1867, año en el que fue fusilado por las tropas republicanas del país, que no deseaban una monarquía en México después de haberse independizado de la española. Como a los estadounidenses tampoco les agradaba la existencia de una monarquía cerca de sus fronteras, apoyaron la causa de los republicanos mexicanos.

La esmeralda Maximiliano, mala suerte tuvo el hombre

La esmeralda Maximiliano, mala suerte tuvo el hombre

Fue el propio Maximiliano el que encargó engarzar la esmeralda en un anillo, pero la historia de esta gema es mucho más antigua: se cree que pudo haber pertenecido nada menos que a Cuauhtemoc,el último rey azteca. La piedra le habría sido arrebatada por los españoles al mando de Hernán Cortés , que torturó y ejecutó a este rey , entre otras cosas para averiguar dónde estaban los tesoros y yacimientos de México. La esmeralda que luego sería de Maximiliano pasó a manos de Cartier, después a la heredera de un imperio de los cereales estadounidense y hoy está expuesta en el Museo Smithsonian.

La Esmeralda Tiza es otra piedra famosa. Con sus  32 quilates y un verde muy intenso, unido a una gran transparencia, está considerada una de las más bellas del mundo.  Era propiedad de la acaudalada estadounidense Claire Tiza, que asistió a una cena en la Casa Blanca en honor de la reina Isabel II de Inglaterra en 1972. Cuentan que en la cena la reina apareció con un anillo también de esmeralda pero ni de lejos era tan impresionante como la de Claire, así que esta optó por quitarse el suyo, ya que todo el mundo estaba mirando ambas sortijas y haciendo un agravio comparativo.

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La esmeralda Tiza

Una joya que me gusta mucho es la Esmeralda Atocha. Procede del galeón español  Nuestra Señora de Atocha, que se hundió en las costas de Florida en 1622. El naufragio, descubierto por unos cazatesoros estadounidenses en 2011, guardaba un espectacular tesoro de barras de oro y plata además de este anillo, valorado en 500000 dólares. Si observais la foto, veréis que es un anillo de sencillo diseño, pero que tiene un indudable encanto y elegancia.

Anillo rescatado del galeçon Nuestra Señora de Atocha

Anillo rescatado del galeón Nuestra Señora de Atocha

Podríamos hablar de muchas esmeraldas más con nombre propio  y hay un par de piezas que atesoran un increíble pasado. Me las reservo para contároslo otro día. Como diría Kipling, esa es otra historia…

PD:

¿Y que hay de las imitaciones? Hace ya más de 40 años que se hacen esmeraldas sintéticas que pueden dar el pego a ojos no expertos. Hay imitaciones muy malas, simples cristales de color, y otras más logradas que se fabrican haciendo artificialmente y en poco tiempo lo que a la naturaleza le lleva millones de años. En concreto hay una técnica de laboratorio llamada  hidrotermal con la que , en ocasiones, se ha intentado engañar a la gente. Se venden joyas con “esmeraldas hidrotermales” o “cultivadas” jugando al despiste, ya que lo único correcto sería llamarlas sintéticas y nada más.

 

 

 

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