Vidas cruzadas: César, Cleopatra, Marco Antonio y las Perlas

Ya sabéis que en este blog tomamos como pretexto las joyas para hablar de hechos curiosos e interesantes y también os habréis dado cuenta de que tengo debilidad por la Roma Antigua, así que hoy os voy a contar unas anécdotas sobre algunos de los personajes más conocidos de la historia y de los que sin embargo, a nivel general, a veces sabemos poco, más allá de lo que las cuatro cosillas que nos enseñan en el cole y lo que hemos visto en las películas. Y es que resulta que las cosas más peculiares, a veces no son las más populares: hoy vamos a enlazar la vida de tres personajes históricos a través de las perlas.

Cayo Julio César, ese hombre

Cayo Julio César, un tipo especial

Decía Plutarco en sus Vidas Paralelas, que los grandes hombres suelen tener grandes virtudes, a la altura de sus grandes vicios y esto le va como un guante a Cayo Julio César, un hombre lleno de luces y sombras. Era  ambiciosos, derrochador, libidinoso y manirroto en su juventud, pero cuando consiguió el poder se comportó con discreción, mesura y frugalidad y se mostró clemente, generoso. Aristócrata de nacimiento, se apoyó en las clases humildes para combatir a los patricios que hacían de la democracia un negocio y una manera de controlar siempre el poder entre una pocas familias. Pero fue también César quien dio el golpe de gracia a esta imperfecta democracia, pero democracia al fin y al cabo, terminando con 400 años de República y dando paso a  la etapa imperial y dictatorial de Roma.

Después de 2000 años, mucho de lo que se cuenta de César posiblemente sea leyenda. Lo que sabemos por el historiador Suetonio es bastante cuestionable, ya que se considera que fue más un recolector de cotilleos que un historiador serio. Está claro que César era muy carismático y parece probado que también muy lujurioso y un gran seductor que “le pegaba a todo”, hasta el punto de que decían que era “el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos”. Pero aunque eran frecuentes los chascarrillos sobre su presunta bisexualidad, no cabe lugar a dudas de que tenía especialmente peligro entre las mujeres, hasta el punto que, cuando sus tropas entraban en Roma en desfile triunfal, iban coreando una canción que decía: “¡encerrad a vuestras esposas que traemos al seductor calvo!”

servilia

Servilia, amante de César y madre de su futuro asesino

¿Y que tiene que ver Julio César con las perlas?  Pues para empezar, después de haber sometido las Galias en el año 54 a.C, comenzó a preparar lo que sería la invasión de las Islas Británicas, ya que estaba convencido de que allí encontrarían perlas en abundancia. Efectivamente, en aquella época, muy poco se conocía de estas islas que eran remotas y salvajes. Y como suele ocurrir, esto da lugar a leyendas. En este aspecto la expedición fue un fracaso, porque en Britania, de perlas, nada de nada. Eso sí, se empezaron a exportar ostras desde allí a Roma, una delicatessen que les encantaba.

Pero no acaba aquí la relación de las perlas con César. Durante más de 20 años su amante favorita fue Servilia, una mujer a la que parece que amó profundamente y a la que regaló una joya que dio mucho que hablar en los mentideros romanos. Fue el bombazo del año: se trataba de una magnífica perla que le costó nada menos que 6 millones de sestercios. Las perlas en aquella época eran carísimas, porque eran siempre importadas desde el lejano oriente, de ahí el interés en encontrarlas más cerca, incluso dando fe a rumores que se demostraron infundados, como en el caso de la Britania.

Por cierto que Servilia era la madre de Bruto, uno de los que iban a asesinar a César en el en el año 44 a.C. (corregida la fecha, me colé). A pesar de que César lo apreciaba, Bruto conspiró contra él porque era fervientemente republicano y lo veía como un dictador que iba a traer de nuevo la monarquía a Roma. La creencia de que Bruto era hijo de César es probablemente falsa y se debe a esta relación que El Divino mantuvo con su madre y también  a la famosa frase de César en el  momento de su asesinato: Tu quoque, fili mi? (¿Tú también , hijo mio?)

Cleopatra VII no era un bellezón, pero algo debía tener

Cleopatra VII no era un bellezón, pero algo debía tener

No fueron las perlas sino el trigo y los tesoros de Egipto los que hicieron que Cesar ambicionase el país de los faraones. Y también, conocer a esa mujer de la que le habían llegado fantásticas referencias sobre sus aptitudes sexuales: la inigualable Cleopatra. Hay que decir que se sabe, gracias a  monedas y esculturas, que no era especialmente guapa y sin embargo, se convirtió en un auténtico mito erótico de la época: sin duda esto la hace una mujer mucho más interesante, ¿no? Mirad que preciosa descripción hace de ella Plutarco:

 su belleza no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje”

Como decía, eran míticas sus asombrosas artes amatorias y la falta de cualquier prejuicio en lo que al sexo se refiere, y eso que en Roma no eran precisamente mojigatos. Varios historiadores dejaron constancia de unas prácticas que no voy a referir aquí, porque son muy fuertes, me da corte contarlas y además tendría que ponerle dos rombos al blog. Además era culta, hablaba siete idiomas, e inteligente, así que decidió conquistar a César y éste se dejó hacer encantado, aunque parece que nunca estuvo realmente enamorado de ella y en cambio, ella sí de él. Esta relación se mantendría hasta el asesinato de César en Roma.

Cleopatra por Waterhouse (1888) con una oscura mirada

Cleopatra por Waterhouse (1888) con una oscura mirada

Cleopatra, jugando hábilmente sus cartas en beneficio de su reino, sedujo entonces a Marco Antonio, hombre vital e impulsivo, que había sido amigo íntimo y mano derecha de César.

Y aquí aparecen de nuevo las perlas: según cuenta Plinio, en una cena que Cleopatra ofreció a Marco Antonio y sus oficiales se sirvieron los más refinados manjares, todo ello en bandejas de oro, con cubiertos de oro, copas de oro y sentados en sillas de oro y le apostó a Marco Antonio que el banquete que le ofrecía costaría 10 millones de sestercios. Cuando estaban acabando Cleopatra volvió a decir que le acababa de invitar a la cena más cara de la historia, a lo que él respondió, que habiendo estado todo de lo más impresionante, muy rico y tal, tampoco era como para decir eso. Llevaba puestas Cleopatra unas espectaculares y famosas perlas de gran tamaño: pidió una copa con vinagre, se sacó una de las perlas y la echó dentro de la copa: el vinagre disolvió la perla y, ante la mirada atónita de Marco Antonio, se la bebió. Cuando iba a hacer lo mismo con la otra perla, Marco Antonio la detuvo y le reconoció que ciertamente era la cena más cara de la historia. Además, se le fundieron los sesos por ella, comenzando así una de las historias de amor más famosas de la historia. Las consecuencias serían fatales para ambos, ya que resultaron ser el bando perdedor en la guerra civil que se libraba en Roma. Su enemigo Octavio, usó este romance como propaganda ante el pueblo romano, predisponiéndolo contra Antonio.

Marco Antonio, coladito hasta los huesos por Cleo

Marco Antonio, coladito hasta los huesos por Cleo

El final de esta historia es bien conocido, en el año 30 a.C : derrotados sus ejércitos, Marco Antonio se suicida  a la romana – arrojándose sobre su espada- y Cleopatra lo hace poco después, aunque seguramente no fue con una mordedura de serpiente, método poco fiable y doloroso. A pesar de la visión romántica que ha dado el cine, posiblemente lo hizo porque sabía a ciencia cierta que el vencedor Octavio, la iban a pasear encadenada como un trofeo por las calles de Roma y encarcelarla de por vida o ajusticiarla. Parece que en el último momento, intentó seducir también Octavio, pero era este un hombre frío y cerebral y la cosa no funcionó.

A pesar de haber sido sus enemigos, Octavio mandó enterrarlos juntos cerca de Alejandría. La tumba nunca ha  aparecido, por lo que su búsqueda es una obsesión para muchos arqueólogos y con razón: sería el hallazgo más importante desde el de Tutankamón. Según se cree Octavio habría mandado hacer un mausoleo discreto pero regio, con gran lujo en su interior. ¿Os imagináis que cualquier día la encuentren? Saldrían a la luz joyas y objetos que nos contarían muchísimas cosas nuevas sobre esta historia y veríamos allí esos dos cuerpos, juntos desde hace más de 2000 años…

Zahi Hawas, eminente (y polémico) egiptologo, nunca ha dejado de buscar la tumba de Cleopatra y Antonio

Zahi Hawas, eminente (y polémico) egiptólogo, nunca ha dejado de buscar la tumba de Cleopatra y Antonio

Por cierto, Marco Antonio quiso regalar a Cleo una joya espectacular pero no pudo conseguirla: se trataba de un impresionante ópalo que era propiedad de un senador llamado Nonius. Este se negó a vendérselo y Marco Antonio no hacía más que insistir hasta que la cosa se convirtió en una cuestión de orgullo para los dos. Nonius, que sabía cómo se las gastaba Marco Antonio, el cual podía ser muy violento, decidió partir al exilio con su ópalo y salvarlo así, probablemente al mismo tiempo que salvaba su vida. Marco Antonio haría a Cleopatra otro regalo no menos valioso: tomó 20000 libros de la biblioteca de Pérgamo, con el consiguiente enfado de las gentes  de allí y se los llevó a su amada a Alejandría, que se convirtió en la biblioteca más importante de la Antigüedad.

Es curioso: más de dos milenios después de estos sucesos, Elisabeth Taylor y Richard Burton, encarnarían a Cleopatra y Marco Antonio en la gran pantalla, siendo también protagonistas de una tórrida historia de amor (y alcohol) en la que hubo una espectacular perla por enmedio, La Peregrina, de la que hablamos hace unos meses. Pasan los siglos pero los seres humanos se parecen siempre en sus virtudes…y en sus vicios.

Medir el tiempo, tempus fugit

En este blog alguna vez teníamos que hablar de uno de los instrumentos más importantes creados por el hombre, aquel que nos sirve para medir esa cosa tan escurridiza que es el tiempo. Bueno, escurridiza unas veces, como cuando estás de vacaciones, y en cambio en otras ocasiones se nos eterniza: ¿a quién no se le han hecho interminables los minutos cuando esperas algo muy deseado? Pues ahí están los relojes para recordarnos que, a pesar de nuestra percepción,  un minuto tiene siempre 60 segundos.

Y es que poder contar el tiempo ha sido siempre una aspiración de la Humanidad y desde la antigüedad existieron sistemas para hacerlo, aunque la precisión fue algo que se consiguió no hace tanto. No hace falta decir lo importantes que son los relojes en nuestros tiempos: toda nuestra tecnología necesita de ellos y nuestras vidas están acompañadas, y también un tanto esclavizadas, por estos instrumentos. Sin relojes precisos no podría haber ni satélites, ni móviles ni casi nada de lo que usamos cada día.

Reloj de sol portátil del siglo XVII

Reloj de sol portátil del siglo XVII con brújula

En la Antigüedad se habían inventado ya los relojes de sol, que se basan en el distinto ángulo que forma la sombra de un objeto al ir el sol moviéndose por el cielo a lo largo del día, pero por supuesto , no podían ser muy precisos. Parece ser que llegaron a Occidente procedentes de Egipto , donde la astronomía y la matemática tenían un gran desarrollo. pero tenían sobre todo un problema, y es que, lógicamente, no funcionaban de noche, así que fueron también los egipcios  los que inventarían los relojes de agua o clepsidras. Se trataba de un mecanismo en el que un fluido sale de un recipiente a una velocidad prefijada, pudiendo tener una manecilla que va indicando el paso del tiempo en una escala conforme el nivel del líquido desciende. Este tipo de reloj fue muy popular y se usó en Atenas por ejemplo para medir el tiempo que tenían para hablar los oradores. Sencillo y eficaz, sería utilizado durante muchos siglos y en el otro lado del mundo, los chinos tenían mecanismos similares, en los que en algunos casos, el agua que fluía hacía moverse unas figurillas o autómatas que señalaban la hora.

Esquema de una clepsidra

Esquema de una clepsidra

El reloj de arena se basaba en el mismo principio y se desarrolló cuando se perfeccionó la técnica del soplado del vidrio. También serían utilizados durante cientos de años, aunque la precisión máxima que se podía conseguir era de un cuarto de hora.

Otro sistema eran los relojes de fuego: una simple vela con marcas a lo largo, que informaba del tiempo pasado según se iba consumiendo servía para medir el tiempo por las noches, sistema que se uso hasta bien entrado el siglo XV.

Es en la baja Edad Media cuando aparecen los primeros relojes mecánicos, que se basan en ruedas dentadas y pesos que se deslizan de manera más o menos uniforme, señalando la hora (no tenían aguja de minutos) en una esfera graduada. Son de gran tamaño y ocupan toda una habitación, por lo que suelen estar instalados en las torres de las iglesias y conectados a una campana para que todo el pueblo supiese la hora. Uno de los más antiguos es el de la catedral de Barcelona, del año 1393. Es posible que os hayáis fijado que en las esferas de los relojes de pared suele poner “Tempus Fugit”, que viene de un verso de Virgilio y en latín significa “el tiempo vuela”. Es una antigua costumbre para recordarnos lo efímero de nuestras vidas y motivarnos a aprovecharlas al máximo.

Reloj de 1910 en Yorkshire

Reloj de 1910 en Yorkshire

 

Pero seguíamos sin tener precisión: la dificultad  estaba en conseguir que algo se moviese de una manera rítmica y constante y poder dividir y señalar fracciones de ese movimiento. Galileo Galilei fue el primero en intuir que esto se podría conseguir con un péndulo: efectivamente, un péndulo se mueve de manera constante. Si se conseguía hacer que algo le comunicase fuerza para hacer que se moviera sin detenerse, pero manteniendo la constancia de ese oscilamiento, solamente haría falta añadir a esto un mecanismo que hiciese una lectura del tiempo transcurrido. La incorporación del péndulo hizo que los relojes saltaran hacia una medición más exacta y, después, con la introducción de un muelle oscilante espiral, la industria relojera se fue desarrollando hasta conseguir que lo que antes ocupaba una habitación, ahora cupiese en la palma de la mano: apareció el reloj de bolsillo que medía horas, minutos y segundos.

Patek-Philippe de 1852 de oro esmaltado

Patek-Philippe de 1852 de oro esmaltado

En esto debemos mucho a los suizos: como el calvinismo había prohibido las joyas y toda ostentación de riqueza, los orfebres se estaban muriendo de hambre. Pero si eres un tipo que lo que se te da bien es  trabajar con las manos de manera minuciosa, con cosas pequeñas, ¿qué otra cosa puedes fabricar?  Pues claro, relojes. Esa fue la salida profesional para los joyeros suizos y el inicio de una verdadera industria nacional. A partir del siglo XVII cada vez hicieron relojes más precisos, más pequeños y que además ya medían décimas de segundo, tenían calendario, y mil gadgets más.

El reloj de pulsera llegaría en 1903 cuando el piloto Alberto Santos-Dumont le pidió a su amigo Cartier que le hiciese uno, ya que en la cabina del avión era complicado sacarse el reloj del bolsillo.

El primer reloj de pulsera, un Cartier "Santos" de 1900

El primer reloj de pulsera, un Cartier “Santos” de 1903

Ya en nuestros días, se ha conseguido que un reloj de 10 euros tenga una increíble precisión gracias al desarrollo de la máquina de cuarzo: se basa en que una corriente eléctrica que atraviesa un trozo de cuarzo produce una pulsación rítmica constante que vendría a ser como el péndulo de este tipo de relojes, pero con mucha más exactitud y ocupando apenas el tamaño de una monedita.

Volviendo al pasado, a partir del siglo XVIII, muchas veces los relojes, al mismo tiempo que eran complicadas máquinas llenas de mil piezas hechas a mano, se convirtieron rápidamente en un complemento y eran también espectaculares joyas ,de oro, con esmaltes, piedras preciosas…Y quizás uno de los relojes más famosos y con una leyenda más bonita sea el que Breguet construyó para María Antonieta.

María Antonieta, una habitual de este blog

María Antonieta, una habitual de este blog

Breguet era un genio relojero y el favorito de la reina. Gracias a esto, realizaba encargos para toda la corte y también para reyes de otros países. Pues bien, en 1783, Breguet recibió el encargo de hacer para la reina un nuevo reloj, que debía ser la pieza más fascinante y complicada del mundo. No se le puso límite de tiempo ni de dinero, así que el maestro se puso a diseñar y fabricar minuciosamente la maquinaria más compleja de su tiempo. Pero en 1789 estalló la Revolución y a María Antonieta se le acabaron las alegrías, los caprichos y hasta la salud: fue decapitada y nunca llegó a ver terminado su reloj.

Pero curiosamente, Breguet siguió trabajando en el proyecto y lo terminó muchos años después de la muerte de la reina, llamándolo “Reloj Nº 160, Marie-Antoniette” y lo guardó con mucho celo, como una muestra de lealtad a la que había sido su mentora. Este reloj ha llegado hasta nuestros días y ha tenido una accidentada vida, ya que pasó a manos de un coleccionista judío que lo donó a un museo de Jerusalén, del que fue robado en 1983. Estuvo desaparecido hasta el 2006, cuando fue recuperado  y vuelto a exponer en el Museo Mayer Memorial de Jerusalén. Es una pieza impresionante: está hecho de oro y con cristal de roca por ambas caras que permiten ver la maquinaria, que además de la hora, tiene segundero, calendario perpétuo, termómetro y sistema antichoque, ¡todo hecho a mano hace 200 años!

El 160 de Breguet

El 160 de Breguet

Hoy en día Breguet y otras casas relojeras suizas, alemanas, francesas y también japonesas, siguen fabricando relojes mecánicos de manera manual, que son una muestra del llamado, muy merecidamente, arte relojero (eso si, sólo aptos para bolsillos bien surtidos)

Por cierto que hay un mecanismo antiguo que me llama mucho la atención y que los científicos y arqueólogos no saben muy bien cómo clasificar: es el mecanismo de Anticitera. Esta extraña “cosa” fue encontrada por un pescador en las aguas de la isla griega de Anticitera en 1900 y en el acto dejó boquiabierta a la comunidad científica. Se ha datado alrededor del 200 A.C. y es un caso único entre los hallazgos arqueológicos, ya que nunca se se había pensado que los griegos de hace 2000 años tuviesen los conocimientos para construir algo semejante. Consta de 32 engranajes de bronce y se cree que podría ser un reloj que predijese eclipses y posiciones astronómicas. Lo más increíble es que hay que irse hasta el siglo XIV para encontrar algo parecido, lo cual significaría que los conocimientos para fabricarlo que los griegos tenían, se habrían perdido por completo durante más de 1700 años…

El misterioso Mecanismo de Anticitera

El misterioso Mecanismo de Anticitera

 

Tip Tendencias: ¿Qué es lo que se lleva ahora mismo en relojería? Pues después de unos años en los que se impuso el reloj de calibre grande, parece que de un par de años a esta parte, vuelve el reloj vintage, de tamaño pequeño, sobre todo para mujer. Ahora mismo, y posiblemente durante un tiempo todavía, conviven las dos tendencias, pero está claro que los fabricantes apuestan por un retorno al pasado. También en las maquinarias se está viendo mucho la vuelta a los mecanismos de cuerda o automáticos, en detrimento del reloj de batería. Son muchas las casas relojeras que están sacando relojes de este tipo, frecuentemente con esferas transparentes o “esqueleto” para que podamos quedarnos hipnotizados viendo el funcionamiento de todas esa ruedas dentadas y muelles que miden nuestro tiempo.

Pero recordad que lo mejor es siempre disfrutar el tiempo en lugar de dedicarnos a medirlo, porque tempus fugit, así que, carpe diem! 🙂

 

 

 

 

 

 

 

El Zafiro, la más bella de las cosas

En la India, cuenta la leyenda que la región del Himalaya estaba poblada por gigantes que, aprovechando la bruma, robaron trocitos de cielo y se los guardaron. Los dioses, furiosos por su audacia, los convirtieron en roca y estos gigantes se transformaron así en las enormes montañas que existen allí. Pero se olvidaron de los trocitos de cielo que los ladrones escondían, de manera que así es como hoy en día, se encuentran los zafiros dentro de esas montañas.

A lo largo de este tiempo hemos ido hablando de todas la gemas consideradas piedras preciosas, es decir, el diamante, el rubí, la esmeralda y nos faltaba la que hoy nos ocupa, la gema azul por excelencia: el zafiro.

Es muy bonita la etimología de la palabra ya que,  proveniente del sánscrito, el término safir significaba en hebreo “la más bella de las cosas”. Muy valorada desde la antigüedad, los persas creían que toda la tierra era un inmenso zafiro y que el color del cielo era su reflejo. Se le atribuían, como a otras piedras, capacidades curativas o que transmitían a sus dueños determinadas cualidades, en concreto pureza, sabiduría y sinceridad. Es por ello que se la considera la gema que representa la fidelidad.

Como su color se asociaba con los cielos y con estas virtudes, durante la edad Media, los obispos y cardenales usaban anillos con zafiro para representar su vínculo con lo divino. Hasta tal punto se la tenía como piedra mística, que hacia el siglo V se difundió la leyenda de que las tablas de la ley de Moisés estaban esculpidas en dos planchas de zafiro.

Es un mineral de la familia de los corindones, un óxido de aluminio con presencia de átomos de titanio, que es lo que le da su coloración azul. Recordad que el rubí es el mismo mineral pero con una composición ligeramente diferente. No sólo hay zafiros azules: también existen los amarillos, incoloros e incluso verdes, como podéis ver en la foto de estos pendientes.

 

Pendientes de mi joyería con zafiros rústicos azules y verdes. Son bonitos, eh?

Pendientes de mi joyería con zafiros rústicos azules y verdes. Son bonitos, eh?

 

Al igual que pasa con otras piedras, se valoran por su pureza, es decir, que sean transparentes y no tengan manchas dentro, y por la intensidad de su color. Para mi, sin embargo, y al igual que ocurre con las esmeraldas, una piedra puede ser muy bonita aunque sea rústica y con vetas: creo que a veces es lo que le da personalidad a una pieza, será que la pureza me parece aburrida…

Los más famosos siempre han sido los de Birmania (país ahora llamado Myanmar), aunque hay minas en otros lugares como Sudamérica y África. En Estados Unidos se encontraron grandes yacimientos de un zafiro de color muy particular que, curiosamente, allá por 1868, en un primer momento no fue muy valorado, ni siquiera se le consideraba un zafiro. Fue un ranchero el que envió una caja de aquellas piedras azules a Tiffany´s en Nueva York, que tras someterlas a análisis confirmaron la calidad y belleza de éstas. Tiffany´s comenzó a usar los zafiros Montana en sus diseños haciendo que fueran reconocidos y hoy en día son muy valorados, hasta el punto de que se ha acuñado el color azul Montana por ellos.

Zafiros Montana

Zafiros Montana en bruto

Se sabe que hay grandes depósitos de zafiro en la Antártida pero gracias a los convenios de preservación del medio ambiente, no se han explotado y esperemos que eso continúe así.

Es una piedra que puede presentar asterismo, ese precioso efecto de refracción de la luz que forma una estrella de seis puntas en la superficie. Uno espectacular es el Estrella de Asia, de 300 quilates en talla cabuchón que presenta una estrella perfecta. El año pasado se encontró el que se considera el más grande del mundo en Sry lanka, con un peso de 1400 quilates , del tamaño de una naranja, y valorado en 150 millones de euros.

El Estrella de Asia

El Estrella de Asia

Y por supuesto, hay zafiros famosos por su historia o su pedigrí, ya que como pasa con todo aquellos que es ambicionado por el ser humano, algunas piedras con nombre propio han llegado hasta nuestros días envueltas en un halo de leyenda. La actriz de cine mudo Mary Pickford, que fue la primera actriz a la que se le puso el apelativo de “novia de América”  era una loca de los zafiros y fue la dueña del Estrella de Bombay (la famosa ginebra toma su nombre de esta piedra) cuando se lo regaló su marido en los años 30, el también actor Douglas Fairbanks.

Mary Pickford con Douglas Fairbanks, acompañados por Charles Chaplin (sin bigote)

Mary Pickford con Douglas Fairbanks, acompañados por Charles Chaplin (sin bigote)

Esta pareja fueron los Bra-Angelina de su tiempo, conocidos en todo el mundo, pero sus carreras llevaron mal la aparición del cine sonoro (y los excesos de muchos años de éxito). Mary, en su testamento cedió el zafiro al Museo Smithsoniano que es donde se encuentra ahora.

Otro muy famoso es el Zafiro Ruspoli, de rara talla cúbica, que perteneció a Luis XIV. Las joyas de la corona Francesa fueron objeto de un robo en el cual muchas desaparecerían para siempre, pero este zafiro, debido a su extraña forma, fue menospreciado por los ladrones, por lo que se salvó y hoy se encuentra en el Museo de Historia de París.

El extraño Zafiro Ruspoli

El extraño Zafiro Ruspoli

No podía faltar en la lista un zafiro con leyenda negra, y además bien documentada, el Zafiro Púrpura de Delhi. Parece ser que fue robado de un templo en la India que estaba consagrado al dios de la guerra y que ya advertía de que caería una maldición sobre el que osase robarlo: pues a pesar de ello, alguien lo hizo y el zafiro, de rarísimo color violáceo, acabó en 1857 en manos del coronel Ferris, un militar británico que lo llevó a Londres. Toda la familia Ferris comenzaría a sufrir una serie de desgracias, con suicidios incluidos, hasta que, arruinados se deshicieron de él.

Delhi-Purple-Sapphire

El Zafiro Púrpura de Delhi, tan bello como gafe

Su siguiente dueño fue un escritor y hombre de ciencia amigo de Oscar Wilde llamado Edward Heron-Allen en 1890. Curiosamente, este hombre culto y poco dado a la superstición, llegó a estar convencido por completo de que el zafiro estaba maldito a causa de la gran cantidad de infortunios que comenzó a sufrir nada más adquirir la piedra. Así que, cuando un amigo admiró la belleza del zafiro, Heron-Allen se la regaló. Y aquí viene lo gracioso, porque la sugestión se extendió también a su amigo, que le devolvió la piedra asustado por la mala racha que ésta le había traído. Unos años más tarde volvería a regalarla a otro conocido, con el mismo desenlace: el pobre Edward no se podía deshacer del zafiro ni regalándolo, así que se acercó a un canal del río Támesis y lo tiró.

Pero al cabo de tres meses, unos hombres que estaban dragando el canal lo encontraron y lo llevaron a un joyero para venderlo. Este joyero reconoció la piedra, la compró y, pensando que le hacía un favor, se la devolvió a un atónito Heron-Allen, que quedó convencido de que la maldición de la piedra era intransferible y que no podía dejar un objeto tan peligroso al alcance de cualquier inocente. Decidió entonces meterla en una caja sellada y cederla al Museo de Historia Natural con instrucciones de que no fuera abierta hasta después de su muerte y que no debía permitirse a nadie de su descendencia ni siquiera tocarla.

Edward Heron-Allen, pensando en como deshacerse de la piedra

Edward Heron-Allen, pensando en como deshacerse de la piedra

En 1943 se abrió la caja y el zafiro fue expuesto siguiendo las instrucciones de su ya fallecido dueño. dentro de la caja se encontró una nota de Heron-Allen que decía:”A aquel que abra esta caja, que lea esta advertencia y luego haga lo que le plazca: mi consejo es que tiren esta maldita piedra al fondo del mar”

El zafiro quedó expuesto en el museo y parece que no ha dado muchos problemas, aunque en 2004, cuando un miembro del museo lo llevaba a una exposición, sufrió un accidente de coche , seguido por un cólico de riñón. Se ve que la maldición sigue haciendo de las suyas…

 

Tip: Zafiros falsos. El método de laboratorio Verneuil produce unos zafiros sintéticos de bastante calidad, a veces difíciles de distinguir a ojos no expertos. Otra cosa es el tratamiento que se le puede dar a un zafiro natural para intensificar su color, calentándolo a 1300º C. Este proceso está permitido, pero debe constar en el certificado de la piedra.

Fuentes : GIA (Gemologic International Agency), IGE (instituto Gemológico de España)

 

 

Animales que se enjoyan

¿Se hacen regalos los animales? ¿Usa joyas alguna especie además de nosotros?  La Naturaleza siempre nos sorprende. Por más que documentales que he visto a lo largo de mi vida en La 2 después de comer, no hay semana que no vea algo que es capaz de dejarme boquiabierto. Cuando parece que todo ha sido ya estudiado y fotografiado, se descubre una nueva especie, se filma a una cebra comiéndose a un león (es un decir), te enteras de que a los gatos les gusta drogarse comiendo unas hierbas  (esto sí que es cierto) o se descifra el lenguaje de los delfines, que resultan tener un complejo vocabulario. Esto nos demuestra todo lo que nos falta por aprender del mundo que nos rodea y por lo tanto, de nosotros mismos, ya que también somos un producto de la naturaleza, por mucho que a veces lo olvidemos.

Que a veces nos sorprendan las conductas de los animales, no deja de ser una muestra de cierto antropocentrismo, es decir, considerar que el ser humano está en otra esfera con respecto a los demás pobladores del planeta, creer que determinados comportamientos son exclusivamente nuestros, sin darnos cuenta de que lo que nos diferencia, es que somos es el producto de la evolución de una especie que tiene la capacidad de reflexionar sobre las cosas que los otros animales hacen por puro instinto. Por ejemplo, es común que cuando vemos a dos pajaritos dándose besos y arrumacos digamos “parecen humanos” cuando quizás deberíamos decir que somos nosotros los que nos parecemos a ellos, ya que esas expresiones de afecto son un mecanismo para afianzar y consolidar la relación de la pareja  y garantizar mejor la perpetuación de la especie, y no algo que nosotros hayamos inventado.

Cangrejo con un vistoso tocado

Cangrejo con un vistoso tocado

Llevando esto al terreno de la temática de este blog, nos encontramos con casos asombrosos sobre la percepción de la estética en los animales o el uso de objetos como símbolos. ¿Hay cosas que los animales encuentran “bonitas”?

Pues por ejemplo , hay animales que se maquillan. No me refiero al uso del camuflaje para despistar a los depredadores, como hacen los pulpos, que cambian de color para confundirse con el entorno, o como el cangrejo decorador, que se pega a sí mismo ramas de coral y algas: me refiero a animales que usan algún tipo de producto para “estar más guapos”.

Los buitres quebrantahuesos se frotan barro rojizo en las plumas sin que se sepa muy bien la razón. Y los flamencos se untan una secreción rosácea que es lo que les da su color característico: esta secreción es de color más intenso cuanto mejor sea la alimentación del individuo, por lo que la razón aquí, es que las hembras puedan elegir a un macho bien alimentado y por lo tanto sano. Ya Darwin habló de selección natural ( los más aptos sobreviven) pero también de selección sexual (los más aptos son los que se reproducen).

Un quetzal, un increíble despliegue de color para conquistar

Un quetzal, un increíble despliegue de color para conquistar

Otro ejemplo de concurso de belleza es el de las aves del paraíso de vivos colores: los machos despliegan las combinaciones de color más arriesgadas y brillantes para atraer a las hembras, que valoran así su estado de salud.

Quizás el ave que tiene una conducta estética más sorprendente, el primer premio en decoración de interiores, paisajismo y arquitectura es el pergolero moteado. Es un ave que vive en Papua-Nueva Guinea y el macho de este pajarillo se lo curra de verdad para conseguir pareja. Primero construye un nido con forma de cabaña con sumo cuidado y luego la decora con todos aquellos objetos que a él le parecen bellos o exóticos: frutas, piedras de colores, plumas, tapas de plástico…Todo ello formando un conjunto guiado por las reglas de la estética y la armonía. Cuando la hembra aparece, evalúa seriamente el trabajo y la composición mientras el macho observa expectante, con el alma en un puño, esperando el veredicto: si es de su agrado, formará pareja con él. Pero lo más increíble es que se ha descubierto que cada individuo tiene sus propios gustos, o más bien , su propio estilo, a la hora de escoger formas y colores. A veces los científicos que los estudian les cambian las cosas de sitio y ellos rápidamente lo vuelven a poner todo según el diseño que tenían en mente.

Nido de amor de un pergolero moteado

Nido de amor de un pergolero moteado colorista de estilo ecléctico

Este otro pergolero, en plena etapa azul, no es tan buen arquitecto

Este otro pergolero, en plena “etapa azul”, no es tan buen arquitecto, pero tiene un gusto muy definido

Se sabe que los delfines regalan ramos de algas que llevan en la boca a sus compañeras y otras veces desciende al fondo para buscar conchas que ofrecen a otros delfines en lo que parece, puramente, un acto de empatía. Pero uno de los comportamientos más enternecedores y parecidos al de los humanos es el del pingüino: en algunas especies, cuando un macho quiere cortejar a una hembra, busca cuidadosamente en la playa una piedra, que a él le parece la más bonita, y la deposita frente a ella: si la hembra la acepta y la pone en el nido, se convertirán en pareja para toda la vida. ¡Esto es una petición de mano como la nuestra en toda regla! En lugar de anillo de compromiso con diamante, una piedrecita, pero lo que cuenta es el sentimiento.

¿Quieres casarte conmigo?

¿Quieres casarte conmigo?

 

Ahora bien, el último descubrimiento reciente, publicado en Animal Cognition, que más me ha llamado la atención ha sido el de un grupo de chimpancés en que estaba bajo estudio en Zambia: un día, una de las integrantes del grupo llamada Julia, decidió ponerse una hierba en la oreja a modo de pendiente. Los científicos se quedaron pasmados, ya que no había ninguna razón práctica para hacer esto. Según Edwin van Leuween, experto en primates del Instituto Max Plank, se dieron cuenta de que a Julia, simplemente, le gustaba llevar el pendiente. Lo más fascinante es que al cabo de un tiempo, otros miembros del grupo se pusieron también la hierbita en la oreja, y este comportamiento se trasladó a otros grupos, con lo que estamos ante el primer caso conocido de “moda” fuera de la especie humana. ¡Nuestra Julia había creado tendencia! Para los científicos es muy importante ya que esta conducta es el primer caso de cultura en el mundo animal.

Julia, la it-monkey

Julia, la it-monkey, con su pendiente que arrasa en las pasarelas de la sabana

Esto nos hace pensar en nuestra propia evolución ¿Cuál sería el primer homínido que decidió ponerse un adorno, una joya? Posiblemente una hierba, después unas semillas, frutos o huesos engarzados en un collar. Las joya más antigua de la que se tiene constancia es un collar neardenthal de garras de águila datado hace 130000 años.

Collar de garras de águila neardenthal

Collar de garras de águila neardenthal

 

Este collar encontrado en Croacia, ha desvelado a los antropólogos que el neardenthal era mucho más “humano” de lo que se pensaba. Hasta este descubrimiento se creía que no tenían capacidad intelectual como para utilizar adornos y menos aun , dotarlos de valor simbólico.

O sea, que usar joyas es algo que compartimos con otras especies y es sinónimo de desarrollo intelectual, además de asegurar el éxito en las cuestiones amorosas, así que ya sabéis…os espero en mi tienda 😉

 

Con un anillo como este, hecho por un servidor, éxito

Con un anillo como este, hecho por un servidor, éxito asegurado

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes: Animal Cognition, National Geographic