Las Joyas de Roma y la Rebelión de la Patricias

Cuando hablamos de la historia de las joyas, no podemos dejar de acercarnos a una de las culturas más avanzadas del mundo antiguo, de la cual somos todos herederos en tantas cosas. Roma alcanzó un impresionante desarrollo a lo largo de su historia, llegando a ser la potencia más poderosa del mediterráneo, gracias a su poder militar y también a su capacidad de gestión, sus construcciones, comunicaciones y leyes.

Una de esas cosas que nos legaron fue el latín, del cual proceden el castellano, el gallego y el catalán, entre otras lenguas. Y ¿a que no sabéis dónde está el escrito más antiguo que se conserva en latín? Pues en una joya del siglo VII a.C., la Fíbula de Preneste. Una fíbula era una hebilla o aguja para sujetar la capa y  frecuentemente eran hermosas obras de orfebrería. El texto que está grabado en esta, que podéis ver en la foto, dice: “Manio me hizo para Numerio” , en latín antiguo, ligeramente diferente del clásico. El texto puede significar que Manio era el artesano que hizo la pieza o bien, que el tal Manio la encargó para Numerio. Ya veis que como decía hace unos días , las joyas pueden ser auténticos documentos históricos.

 

Fíbula de Preneste, el texto latino más antiguo

Fíbula de Preneste, el texto latino más antiguo

 

A los romanos les encantaban las joyas y su uso estaba muy extendido: de materiales sencillos como el hierro entre las clases trabajadoras, o de oro y piedras preciosas para los patricios y las clases altas. Las patricias tenían unas sirvientas llamadas ornatrices, que se ocupaban solamente de ponerles las joyas cada día.

Además de las joyas funcionales , como las hebillas, usaban anillos, pendientes, collares y diademas. Nuestra costumbre actual de usar alianzas de matrimonio se lo debemos a ellos, ya que procede del rito romano del matrimonio por el que el hombre entregaba a su esposa un anillo con sello, como muestra de que ella era, a partir de ese momento, dueña de sus pertenencias.

Su mentalidad práctica les llevó a adoptar todo aquello que les parecía útil, eficiente o bonito de las culturas que absorbían: así lo hicieron con el teatro y la literatura griegos por ejemplo, con ritos religiosos egipcios  y también con las joyas, que es lo nuestro. Uno de las cosas que copiaron también a los griegos fueron los pendientes que cuelgan, en concreto el modelo llamado “crotalia” que tintineaban al moverse (viene de crótalo, que es como una castañuela y por cierto, también se llama así la serpiente de cascabel por el sonido que emite con su cola) Los crotalia se hacían con bolitas de ágata, perlas o con la piedra que el cliente se pudiera permitir.

Pendientes crotalia, encontrados en Pompeya

Pendientes crotalia, encontrados en Pompeya

Destacaron mucho también en el arte de la glíptica, que es el tallado de retratos o escenas diversas como miniaturas en piedras y camafeos, también llamado intaglio, llegando a unas altas cotas de refinamiento. En los museos Capitolinos de Roma, hay toda una sala dedicada exclusivamente a estas piezas que son  completamente escultóricas y absolutamente asombrosas.

Ejemplo de glíptica, un increíble camafeo

Ejemplo de glíptica, un increíble camafeo

Había una joya casi obligatoria para los niños romanos: la bulla (pronunciado “bula”), de origen etrusco. Eran muy supersticiosos y creían con fervor en determinados signos. Si había tormenta, mal presagio. Si veías a un pájaro caer al suelo, mal presagio. Si soñabas con ratones, mal presagio…Debía ser bastante latoso, la verdad. Por cierto, que la costumbre entre los recién casados de que el marido lleve en brazos a la novia al entrar en la casa la noche de bodas, viene también del rito matrimonial romano: lo hacían porque creían que si la novia tropezaba al entrar…muy mal presagio.

Bueno, como os decía, a los 8 días de nacer un niño, se le daba un nombre y se le colgaba una cápsula, de oro si eran de posición social alta, con una mezcla de hierbas en su interior que funcionarían como amuleto protector contra envidias, males de ojo, etc. Esta joya , llamada bulla, era generalmente redonda o con forma de corazón e incluso con forma fálica y sería llevada por los niños hasta los 16 años, edad en la que abandonaban la adolescencia. Entonces, dejaban de usar la bulla y la toga praetexta, para pasar a llevar la toga viril y convertirse en hombre adultos. Guardaban la bulla con sumo cuidado, la consagraban a sus dioses lares y se la volvían a poner en grandes ocasiones, como por ejemplo, un desfile triunfal si llegaban a ser generales victoriosos, momento en el que había que estar de nuevo a salvo de las envidias.

Bulla de oro romana, que llevaba hierbas aromáticas

Bulla de oro romana, que llevaba hierbas aromáticas

La costumbre de la bulla ha desaparecido hoy en día, pero pervive otra no menos antigua: es común en España que al recién nacido se le cuelgue, bien de una cadena o de una pulserita, otro amuleto de origen romano: la higa. La higa es un puño cerrado del que sobresale el pulgar entre índice y el corazón, que era el gesto que hacían los romanos para alejar el mal de ojo. En Galicia se llama figa y hoy en día sigue siendo muy popular  (también espanta  “meigas”)

higa de bronce del siglo I d.C.

higa de bronce del siglo I d.C.

Pero el acontecimiento más curioso relacionado con las joyas, fue sin duda la controversia que se generó por la ley Oppia. Quizás nos hallamos ante una de las primeras rebeliones femeninas documentadas de la historia, así que vamos a ver lo que sucedió.

Resulta que Roma en el año 215 a.C. se hallaba en guerra con Cartago en la II Guerra Púnica y esto estaba acarreando un grave empobrecimiento de la población. La invasión de la península por parte de Aníbal y sus elefantes, puso en jaque al Imperio Romano, que llegó a ver muy cerca su fin. Habia escasez de alimentos y , como suele pasar, quienes más los sufrían eran las capas más humildes de la sociedad. Para evitar que la gente de la calle se sintiera ofendida al contemplar el lujo que los ricos mostraban, se promulgó en el Senado la Lex Oppia, que prohibía la ostentación de la riqueza en lugares públicos y parece ser que la medida fue acatada en general sin grandes problemas.

 

Pero en el año 195 a.C., la situación había cambiado gracias a la victoria militar de Escipión sobre Aníbal. Ahora Roma volvía a ser rica, los botines de guerra entraban a raudales y se vivía un auténtica bonanza. Sin embargo, la ley Oppia no se derogaba, ya que en el Senado había una facción que defendía permanecer en la austeridad. Este grupo, muy poderoso, estaba liderado por el senador Catón, un hombre de reputación intachable, muy recto, conservador y parece que tremendamente aburrido. Defendía el rigor en las costumbres y ritos religiosos, el imitar a los gloriosos antepasados en su austeridad, en evitar el derroche y la ostentación, la moderación en las celebraciones…

Pulsera de oro hecha por mi, con un denario de Faustina, la mujer de Marco Aurelio

Pulsera de oro hecha por mi, con un denario auténtico de Faustina, la mujer de Marco Aurelio al que dio 13 hijos!

Las patricias y otras ricas romanas, habían aguantado sin rechistar durante la guerra, pero no estaban dispuestas a permitir que les impusieran esas restricciones ahora que las cosas volvían a la normalidad, así que empezaron a sulfurarse y protestar. Pero la sociedad romana era profundamente tradicional y machista, las protestas de las mujeres fueron despreciadas entre risas. En aquella época, el papel de la mujer, aunque fuese adinerada, estaba reducido a tener muchos hijos y ser buena esposa. Se esperaba de ella que fuese obediente y sumisa.

El día que se votaba en le senado la permanencia de la ley, ocurrió un hecho que dejó boquiabiertos a los hombres de Roma. Un gran grupo de mujeres se concentraron delante de las casas de los senadores  haciendo lo que hoy llamamos un “escrache”  e impidiendo a éstos salir hacia el senado. El escándalo fue tremendo: Catón dijo que si se dejaba a las mujeres decir sus opiniones, los hombres perderían su libertad y también (cita de Tito Livio): “desde el momento que permitamos que sean iguales, serán superiores”. El asunto llevó a grandes discusiones en el Senado, muchos decían que había que meterlas en cintura, otros se dolían de tener una situación doméstica insoportable por culpa de la polémica. La cuestión es que al final,  el senado se rindió, las mujeres se salieron con la suya y la ley Oppia fue derogada.

Quizás hoy en día nos parezca banal el motivo por el que las mujeres ser rebelaron si lo comparamos con las movilizaciones de otros momentos de la historia, en las que las mujeres lograron derechos fundamentales, como el voto. Pero si pensamos que en Roma el “pater familias”,es decir el marido, tenía incluso derecho legal a matar a su esposa si ésta le desobedecía y que estas mujeres desafiaron a toda autoridad para que nadie les dijese cómo tenían que vestirse, la cosa tiene su mérito. Lo importante no es el motivo, sino el hecho de que se armaran de valor y se unieran para que nadie las sometiera a una imposición más.

Y ya que hablamos de Roma y de joyas, no me resisto a enseñaros algunas más de las ultimas piezas que he hecho. En esta colección, utilizo monedas y antigüedades genuinas y certificadas para hacer joyas con ellas para que la persona que las lleve, pueda poseer un trocito de historia. Se trata siempre de piezas únicas ya que no hay dos iguales y las hago respetando la moneda en su forma original. Cada una nos lleva a una época, nos hace pensar en los acontecimientos de los que habrá sido testigo… no todos los días tiene uno en la mano un objeto de 2000 años de antigüedad. ¡Ya me contaréis si os gustan!

Podéis verlas todas aquí: http://www.joyeriafgallego.com/joyas/coleccion-antiques

Foro del encabezamiento: retrato sobre madera  mortuorio de una mujer de Al Fayum, colonia romana,  hecho para decorar su momia (siglo II d.C)

 

Anillo con moneda de cobre de Constantino , de 1700 años de antigüedad

Anillo con moneda de cobre de Constantino , de 1700 años de antigüedad

Pulsera de cuero y oro con moneda de Constancio, el hijo del anterior

Pulsera de cuero y oro con moneda de Constancio, el hijo del anterior

Gargantila con denario del emperador Caracalla, del año 211 dC.

Gargantila con denario del emperador Caracalla, del año 211 dC.

Pulsera con moneda del emperador Antonio, del año 153 dC.

Pulsera con moneda del emperador Antonio, del año 153 dC.

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Pulsera con denario del emperador Antonio, del año 153 dC.

 

 

La Esmeralda: verde que te quiero verde

Los alquimistas la llamaban la piedra de Venus, Cleopatra la prefería sobre todas las gemas y en la India se grababan textos sagrados sobre esmeraldas para llevarlos como talismanes. Su belleza unida a su escasez han hecho que haya considerada desde la antigüedad como una piedra mística, mas allá de ser codiciada por su alto valor económico.

La esmeralda Mogul,del año 1625 con una oración grabada.

La esmeralda Mogul,del año 1625 con una plegaria grabada.

La esmeralda en un ciclosilicato de berilo con pequeñas cantidades de cromo, que es el elemento que le da su característico color verde, tan particular que todos nos hacemos una idea cuando se habla del “verde esmeralda”. Decía el historiador romano Plinio que nada es más intenso que el verde de la esmeralda y que “la vista se refresca y restaura contemplando esta piedra”. Eran tan escasas que estaban rodeadas de misterio y se creía que poseer una te confería virtudes como la elocuencia y buena memoria, además de proteger contra determinadas enfermedades. Incluso se decía que se podía ver el futuro mirando a través de una esmeralda. Nerón tuvo al un monóculo de esmeralda, quién sabe si no diría “veo Roma ardiendo” cuando lo usaba…

Estos pendientes los hice con unas esmeraldas colombianas pequeñas pero bien bonitas

Estos pendientes los hice con unas esmeraldas, pequeñas pero bien bonitas

Ya hace 3500 años se explotaron y agotaron las minas que existen cerca del Mar Rojo y en la actualidad hay explotaciones en Rusia, Afganistán, Zambia y Brasil, pero las más famosas son las de Colombia. Efectivamente, las esmeraldas más bonitas suelen provenir de este último pais y ya formaban parte de las joyas de los Incas. En concreto las minas de Muzo producen unas piedras de un verde especialmente intenso. Sin embargo, esto no significa que no haya piedras de baja calidad en Colombia y de excelente calidad en los otros sitios. Por ejemplo , las de Zimbawe son muy buenas, pero tienen el problema de que son generalmente muy de pequeño tamaño.

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Cristales de ciclosilicato de berilo, o sea, esmeralda

¿Y cómo medimos la calidad de una esmeralda? Ya hemos visto cuando hablamos de otras gemas en anteriores artículos de este blog, que las impurezas dentro de una piedra le restan valor. Esto también ocurre con las esmeraldas, pero con ellas tenemos que tener un doble rasero. Os explico el porqué: es tan difícil que una esmeralda esté completamente “limpia” por dentro que se admite que tenga manchitas (también llamados “jardines”) y se le da valor sobre todo al color.

La forma de cristalizarse del ciclosilicato de berilo hace que sea muy difícil que al alcanzar el tamaño de, pongamos por caso, un garbanzo, no haya pequeñas grietas, óxidos y otras inclusiones. Así que, a la hora de valorarlas, “se le perdonan” estas impurezas mucho más que a un diamante. Todo esto no significa que no se valore la pureza interior y una esmeralda de buen tamaño completamente limpia, puede ser más cara que un diamante del mismo tamaño.

En este anillo hecho por mi podéis apreciar los sutiles"jardines", que no restan belleza

En este anillo hecho por mi podéis apreciar los sutiles “jardines”, que no restan belleza

Los jardines de las esmeraldas pueden ser incluso bonitos y además hacen que cada piedra sea única, pero como decía, es el maravilloso color verde lo que nos va a conquistar. Las hay verde claro, que generalmente se asocia con las de Brasil o Zambia y luego están las de ese verde más oscuro, a veces con reflejos azulados, que suelen tener la colombianas. En términos generales, cuanto más intenso es el color, más cara es la piedra, aunque también debe tener brillo.

Escuchar a un gemólogo hablar del color de una esmeralda es como oir a un catador de vinos experto hablar de un tinto: el color tiene matices, reflejos, destellos…y es que una piedra bonita tiene “vida”.

Y no sólo vida,0 sino mucha historia ,es la que  tienen algunas de las esmeraldas más famosas: algunas de ellas arrastran tanta leyenda y anécdotas que vale la pena conocerlas un poco.

Una de las más grandes del mundo es la esmeralda Teodora, del tamaño de una sandía. Pesa 55.000 quilates (unos 11 kilogramos) y procede de Brasil. Se ha valorado en un millón de euros y es una pieza de exhibición, porque, ¡a ver qué joya vas a hacer con ella!

No es una sandía, es una esmerlada!

No es una sandía, es una esmeralda!

Obviando las que son conocidas por su descomunal tamaño, una de las esmeraldas más famosas por su historia es la Esmeralda Maximiliano, una preciosa piedra de 21 quilates con un perfecto color verde y reflejos azulados. En la convulsa segunda mitad del siglo XIX,  Maximiliano , archiduque de Austria, fue coronado emperador de México en 1863 en uno de los episodios más absurdos de la Historia . Su reinado duraría sólo hasta 1867, año en el que fue fusilado por las tropas republicanas del país, que no deseaban una monarquía en México después de haberse independizado de la española. Como a los estadounidenses tampoco les agradaba la existencia de una monarquía cerca de sus fronteras, apoyaron la causa de los republicanos mexicanos.

La esmeralda Maximiliano, mala suerte tuvo el hombre

La esmeralda Maximiliano, mala suerte tuvo el hombre

Fue el propio Maximiliano el que encargó engarzar la esmeralda en un anillo, pero la historia de esta gema es mucho más antigua: se cree que pudo haber pertenecido nada menos que a Cuauhtemoc,el último rey azteca. La piedra le habría sido arrebatada por los españoles al mando de Hernán Cortés , que torturó y ejecutó a este rey , entre otras cosas para averiguar dónde estaban los tesoros y yacimientos de México. La esmeralda que luego sería de Maximiliano pasó a manos de Cartier, después a la heredera de un imperio de los cereales estadounidense y hoy está expuesta en el Museo Smithsonian.

La Esmeralda Tiza es otra piedra famosa. Con sus  32 quilates y un verde muy intenso, unido a una gran transparencia, está considerada una de las más bellas del mundo.  Era propiedad de la acaudalada estadounidense Claire Tiza, que asistió a una cena en la Casa Blanca en honor de la reina Isabel II de Inglaterra en 1972. Cuentan que en la cena la reina apareció con un anillo también de esmeralda pero ni de lejos era tan impresionante como la de Claire, así que esta optó por quitarse el suyo, ya que todo el mundo estaba mirando ambas sortijas y haciendo un agravio comparativo.

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La esmeralda Tiza

Una joya que me gusta mucho es la Esmeralda Atocha. Procede del galeón español  Nuestra Señora de Atocha, que se hundió en las costas de Florida en 1622. El naufragio, descubierto por unos cazatesoros estadounidenses en 2011, guardaba un espectacular tesoro de barras de oro y plata además de este anillo, valorado en 500000 dólares. Si observais la foto, veréis que es un anillo de sencillo diseño, pero que tiene un indudable encanto y elegancia.

Anillo rescatado del galeçon Nuestra Señora de Atocha

Anillo rescatado del galeón Nuestra Señora de Atocha

Podríamos hablar de muchas esmeraldas más con nombre propio  y hay un par de piezas que atesoran un increíble pasado. Me las reservo para contároslo otro día. Como diría Kipling, esa es otra historia…

PD:

¿Y que hay de las imitaciones? Hace ya más de 40 años que se hacen esmeraldas sintéticas que pueden dar el pego a ojos no expertos. Hay imitaciones muy malas, simples cristales de color, y otras más logradas que se fabrican haciendo artificialmente y en poco tiempo lo que a la naturaleza le lleva millones de años. En concreto hay una técnica de laboratorio llamada  hidrotermal con la que , en ocasiones, se ha intentado engañar a la gente. Se venden joyas con “esmeraldas hidrotermales” o “cultivadas” jugando al despiste, ya que lo único correcto sería llamarlas sintéticas y nada más.

 

 

 

Las joyas ancestrales de Galicia

Hoy voy a hablaros de joyas de mi tierra, Galicia. Podría hacerlo en sentido figurado y contaros las mil maravillas, naturales, arquitectónicas, gastronómicas y culturales que se pueden disfrutar aquí y estaría muy bien: a los que no la conocéis, os entrarían unas ganas locas de venir. Pero como este es un blog sobre joyas, literalmente os voy a hablar de algunas de las espectaculares piezas de orfebrería históricas que se exhiben en los museos gallegos y que son la parte de la herencia cultural que nos dejaron nuestros antepasados de la Edad de Bronce.

Y a los que somos de aquí también nos viene bien este repaso, porque cuántas veces nos sucede que no conocemos las cosas interesantes que tenemos cerca. Cuando vamos de viaje a otro lugar, entramos en todos los museos y sin embargo, es frecuente que no sepamos mucho de los que está al lado de nuestras casas. Una por provincia, vamos a ver algunas de estas piezas que vale la pena contemplar.

Galicia es tierra de oro, con importantes yacimientos conocidos por sus antiguos pobladores, como los castreños. A los romanos les costó lo suyo someter a las gentes de por aquí: galaicos , astures y cántabros se resistieron muchos años a la romanización gracias a su cohesión social y a su fuerte resistencia. Así que fue César Augusto en persona el que tuvo que venir a meternos en cintura y no fue hasta el año 23 d.C. que los galaicos se sometieron. Y es que los romanos no iban a dejar de conquistar unas tierras ricas en oro y que además daban buen vino.

Túnel de Montefurado (Lugo) excavado por los romanos para extaer oro

Túnel de Montefurado (Lugo) excavado por los romanos para extraer oro

En pocos años y con con su conocida eficiencia, explotaron muchos de los yacimientos de oro hasta no dejar ni pizca. A cambio nos dejaron unas buenas carreteras, el derecho, el latín, el saneamiento público… (¿os acordáis de la escena de La vida de Brian?) Decía el historiador romano Plinio el Viejo en su Naturalis Historia que “la Gallaecia estaba llena de oro,plata y hierro” y basta recordar que Ourense proviene del latín “Aurensis”, ciudad del oro. Hoy en día aun queda oro en yacimientos más profundos y existen actualmente proyectos para extraerlos. Esto está generando polémica y nos causa mucha preocupación, ya que la minería del oro puede ser muy agresiva con el  medio ambiente, por lo que esperemos que las cosas se hagan correctamente o no se hagan.

Pero como decía, ya mucho antes de convertirnos en la provincia romana de Gallaecia, aquí se extraía y trabajaba el oro y de las culturas prerromanas nos han llegado unas cuantas piezas que demuestran una depurada técnica y un gran gusto estético. Las joyas son hallazgos siempre muy importantes para los historiadores, ya que nos cuentan muchas cosas sobre los tiempos en los que fueron hechas; desde el desarrollo técnico que existía y la organización social, hasta las influencias y contactos con otras culturas. Como eran objetos de valor, muchas veces fueron escondidas o enterradas para salvarlas de saqueos o momentos de peligro y algunas de ellas aparecen ahora, cientos de años después.

Tesoro de Caldas de Reis

Tesoro de Caldas de Reis en Pontevedra

El Tesoro de Caldas fue encontrado cerca de esta localidad de la provincia de Pontevedra en 1940 en el transcurso de unas obras y constituye , con sus 15 kilogramos de peso en oro, el mayor tesoro hallado en la península ibérica .Era todavía de mayor peso que lo que se conserva, ya que los obreros que lo encontraron decidieron quedárselo y venderlo. Afortunadamente la Guardia Civil acabó enterándose y se lo incautó. Entre las piezas que hoy podemos ver en el Museo de Pontevedra, están 31 aros que se consideraron pulseras en su momento, pero que hoy se cree que eran lingotes de oro a los que daban forma circular para facilitar su transporte. También varios vasos de oro y un bonito peine con decoración de influencia germánica. Este tesoro, datado hacia el 1600 a.C., nos habla de una sociedad jerarquizada, con estratificación de clases sociales. Se cree que posiblemente fue enterrado para esconderlo ante una invasión enemiga.

Casco de Leiro

Casco de Leiro en A Coruña

El Casco de Leiro, de entre los años 1000 y 800 a.C. y que se puede contemplar en el Museo de A Coruña (en el Castillo de San Antón) es una espectacular pieza encontrada en las rocas de una playa de  Rianxo en 1976. Se trata de un yelmo de uso ritual y como símbolo de autoridad, con una rica decoración de espirales labrada por la técnica del repujado. El estilo lo conecta con piezas similares encontradas en el País Vasco y en Alicante, estando también relacionado con otras halladas en el norte de Europa, lo que nos habla de  contacto e intercambio cultural entre estas zonas ya en aquella época.

arracada

Arracada de Vilar de Santos

La Arracada de Vilar de Santos, del final de la Edad de Bronce, es un colgante de oro repujado descubierto en 1924 y que hoy podemos ver en el Museo de Ourense. Es una pieza muy interesante desde el punto de vista histórico ya que en ella confluyen diversos estilos decorativos: se mezclan motivos de la cultura de los castros y genuinamente atlánticos con otros mediterráneo, además de observarse figuras también usadas en Europa Central.

El Torque de Burela, una de las más conocidas , es el mayor torque de los hallados en Galicia y está considerado una de las joyas celtas más importantes del mundo.Fue encontrado por un agricultor de Burela, Lugo, en 1945 y lo primero que se pensó es que era el asa de un caldero. Después pasaría a ser propiedad del coleccionista Gil Varela, un hombre que salvó de ser fundidas muchas piezas importantes y además las prestó al Museo Provincial. Está datado entre el siglo III y el II antes de Cristo, pesa nada menos que 1,812 kilogramos y es de oro macizo. Tiene una hermosa filigrana en el centro y es evidente que debía pertenecer a alguien de rango muy elevado y que se usaría en ocasiones especiales. Después de una larga batalla judicial entre los herederos de Gil Varela y las autoridades provinciales de Lugo, en la que a punto estuvo el torque de abandonar Galicia, por suerte se llegó a un acuerdo y hoy sigue expuesto en el museo de la ciudad.

Torque de Burela

Torque de Burela

Los torques eran collares rígidos utilizados por varias culturas en el primer milenio antes de Cristo como los gálatas, algunas tribus germánicas, los celtíberos y por supuesto, los galaicos. En la foto aparece una impresionante escultura, copia romana de un bronce griego y que se encuentra en el Museo Capitolino de Roma. En ella se ve a un guerrero de la tribu de los gálatas, que eran celtas que vivían en lo que hoy es Turquía: podéis ver que lleva un torque muy similar y que nos demuestra las conexiones entre gentes muy distantes.

Gálata moribundo

Gálata moribundo del Museo Capitolino de Roma

Ya veis que estas joyas son como documentos en los que leemos nuestra historia y averiguamos gracias a ellas, entre otras muchas cosas, que a nuestros antepasados les gustaba adornarse, así que no hemos cambiado tanto. Es incontable todo lo que los investigadores descubren gracias a joyas y monedas antiguas. Como decía antes, al tratarse de objetos valiosos, fueron muchas veces enterradas para salvarlas de ataques, guerras o invasiones. Muchas de ellas permanecieron así, olvidadas durante siglos hasta que, por una casualidad, aparecen ahora como cápsulas del tiempo. Quién sabe cuántos tesoros enterrados quedarán todavía por descubrir y cuánta información nos darán para conocer mejor nuestras raíces y nuestra historia.

Si en vez de leernos preferís escucharnos, recordad que los contenidos del blog los tratamos en la radio todos los lunes a las 12:45 en el programa Es la mañana en Galicia de Esradio con Maite Garrido y Sandra Fares.

Hasta la semana que viene!

 

 

Cómo elegir un diamante

Ya hemos hablado otras veces de los diamantes, como cuando tratamos el tema del Hope, el diamante maldito, pero hoy vamos a acercarnos a esta gema desde una perspectiva más técnica y sabremos el porqué de su fama y valor desde la antigüedad hasta nuestros días. Su nombre viene del griego antiguo adamas , que significa indomable, invencible, por lo que se hace ver que su dureza y su inalterabilidad a lo largo del tiempo eran ya bien conocidas, pero ha sido su belleza  y brillo lo que ha fascinado al ser humano desde siempre.

Daremos también unos consejos útiles a la hora de comprar, ya que debido a la complejidad de determinados términos, no siempre es fácil saber si estamos adquiriendo una buena piedra. Intentaré que las explicaciones sean sencillas y nada engorrosas para que cuando lleguéis al final del artículo, tengáis una idea de los principales aspectos a tener en cuenta.

 

Diamante en bruto recién salido de lamina

Diamante en bruto recién salido de la mina

¿Qué es un diamante? Pues nada más que carbono cristalizado: sí, carbono como el carbón de las barbacoas, pero sometido en las entrañas de la Tierra a enormes presiones y temperaturas durante millones de años, lo cual hace que el simple carbono se cristalice de una manera muy especial. Esto ocurre a 150 kilómetros de profundidad en el manto terrestre, pero en algunos lugares del planeta como en Sudáfrica, violentas erupciones volcánicas llevaron estos materiales cerca de la superficie y es donde la minería los puede extraer.

Tan especial es la forma en la que se cristalizó ese carbono que el diamante tiene algunas cualidades únicas entre todos los minerales. Todos hemos escuchado que es el más duro de los materiales, y así es, pero hay que aclarar que esto se refiere a su dureza al rayado. ¡No le deis un martillazo a vuestro diamante porque se romperá! Su dureza al rayado hace que se pueda usar todos los días montado en un anillo y no se desgaste ni se raye con los años, lo que lo ha convertido en el regalo de compromiso por excelencia, dada su carga simbólica.

El Millenium Star, incoloro, de 203 quilates, valorado en 160 millones, ahí es nada...

El Millenium Star, incoloro, de 203 quilates, valorado en 160 millones, ahí es nada…

Sus cualidades ópticas son excepcionales, su estructura cristalina hace que refracte la luz de una manera espectacular y por esto es la piedra más valorada estéticamente: nada brilla como un diamante.

Pero vamos al tema importante para el consumidor ¿En que debo fijarme a la hora de comprar una joya con diamantes? Es esencial tener en cuenta cuatro factores. Los ingleses le llaman “las cuatro C” porque son: Cut, Colour, Carat y Clarity. Traducido significa talla, color, peso y pureza: veamos qué significan.

Talla:Se refiere a la calidad de la talla, ya que todos los trabajos pueden hacerse mejor o peor. Otra cosa son las formas que se le pueden dar (lágrima, princesa, brillante, corazón…) Por cierto, una de las confusiones más habituales en pensar que diamantes y brillantes son dos piedras diferentes. No es así: los brillantes son diamantes tallados en la forma más popular, la redonda con un número de facetas determinado.

Color: Se valora casi siempre (salvo que sea una piedra muy especial) que el diamante sea blanco puro, que no tenga ninguna tonalidad. Si cuando lo pones sobre un folio, ves que tiene un tono amarillo, entonces no es muy bueno. Otra cosa son los diamantes de colores, que pueden ser azules, rojos…

Peso: El peso se mide en quilates. Lógicamente, cuanto más quilates, más grande es y por lo tanto ,más caro.

Pureza: Se refiere a las impurezas o manchas (muchas veces de carbono sin cristalizar) que pueda haber dentro de la piedra y que le van a restar belleza y valor.

Solitario diseñado por este que os habla, con un brillante G-VS1 de 0,80 quilates

Solitario diseñado por este que os habla, con un brillante G-VS1 de 0,80 quilates

¿Y ahora que hacemos con este rollo? Para facilitar las cosas, se han creado una serie de normas internacionales para clasificar los diamantes, porque estos cuatro factores hay que cruzarlos unos con otros. Esto es muy importante porque significa que un diamante grande puede ser de menos valor que uno más pequeño, si éste es de mayor pureza y mejor color.

Pongamos un caso práctico: veis en una joyería un buen anillo con un diamante de medio quilate por 3500 euros  y luego veis otro también de medio quilate por 2000 euros. Suponiendo que las monturas son similares, la diferencia va a estar en la calidad de la piedra.

Por lo general , vamos a dar por sentado que la talla es buena en casi todas las piedras que hay en las joyerías, por lo que este factor lo podemos dejar a un lado.Una vez que hayáis elegido un tamaño vais a tener que fijaros en la pureza  y el color para hacer una buena elección. Cuando le preguntéis al joyero por qué dos del mismo tamaño son de tan diferente precio, éste os va explicar que se debe a la calidad y posiblemente os diga, por ejemplo, que uno es de categoría G-VS1  y el otro es I-VS2 ¿Pero cómo se interpreta esto? No os asustéis que es más fácil de lo que parece.

El color se mide con una escala de letras que van de la D a la Z, donde la D significa “incoloro excepcional” y la Z sería un diamante amarillo, con todos los grados intermedios, como veis en la tabla:

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La pureza se mide con esta otra escala, que va de IF (internal flawless), es decir sin impurezas, hasta la P (piqué) , que significa que tiene impurezas a simple vista. Los grados intermedios, como VS1, significan que las inclusiones son muy pequeñas y sólo visibles con lupa:

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Como decía, estos factores se cruzan: hay piedras F-VS1, G-IF, H-SI1….Es decir, que hay diamantes que combinan un color blanco estupendo pero tienen impurezas, otras que están limpias por dentro pero son amarillentas y otras que tienen buen color y  pocas o ninguna impureza.

Pero aun conociendo esta escala, ¿cómo sé si un diamante es “bueno”? Por lo general, los buenos se van a mover del centro de las dos tablas hacia arriba. Podemos decir que F, G  y H para el color y que VS1 a SI para la pureza, son más que aceptables porque, aunque no sean el máximo de las tablas, un diamante que esté en esas categorías va a ser muy bonito, sólo un experto podría diferenciarlo de un D-IF.

Y ¿cuánto cuesta un diamante? Pues según el tamaño y la calidad, puede haberlos de todos los precios, de 100 euros , de 500, o de 2000, desde sólo 40 euros los pequeños de 2 mm de diámetro, hasta los grandotes de 200.000 euros…

Estos pendientes los hice con oro rosa y un pavé de brillantes

Estos pendientes los hice con oro rosa y un pavé de brillantes pequeños

Personalmente a mis clientes siempre les recomiendo que escojan una buena calidad antes que dejarse seducir únicamente por el tamaño: dentro del presupuesto que tengáis es mejor un diamante bonito, limpio y de buen color que uno más grande pero amarillento y con impurezas. Sí, ya sé que el más grande “se ve más” pero creo que en la vida hay que elegir siempre calidad antes que cantidad.

Para terminar, la mejor recomendación que os puedo hacer es que siempre consultéis con vuestro joyero de confianza, él os aconsejará bien y os aclarará vuestras dudas sobre el terreno.

Ah! Y ahora que estamos cerca de las Navidades, si los Reyes Magos os traen carbón, que sea carbón cristalizado!