El Diamante Hope: la joya maldita

Evalyn Mclean de joven con el diamante: la que se le venía…

¿Sois supersticiosos/as? ¿Creéis que un objeto puede portar el mal?  Yo la verdad, aunque soy gallego, no creo mucho en supersticiones, pero me encantan las historias de miedo y la que hoy os voy a contar tiene esa mezcla de realidad y leyenda  que hace volar la imaginación.

El diamante Hope se llama así por una de las familias a las cuales perteneció, pero antes de esto ya tenía un historial muy largo.Voy a resumirlo bastante porque la lista de “afectados”  por la piedra es interminable.

Parece ser que fue robado de un templo en la India y ese fue el principio de la maldición: un montón de gente adinerada iban a ser sus víctimas a lo largo de 300 años.

En ese momento era un diamante azul de 115 quilates (un pedrusco como una ciruela grandecita) y lo adquirió un traficante llamado Jean-Batipste Tavernier que lo llevó a Francia y lo vendió por una gran suma en 1668  al rey Luis XIV. Tavernier sería la primera víctima de la maldición: su suerte dio un vuelco y acabó muerto de frío y devorado por las alimañas en un bosque.

Unos años después Luis XIV quiso presumir de diamante y de inmunidad  a maldiciones. así que se lo enseñó al Sha de Persia: ese mismo año moría de gangrena de forma inesperada. Sin embargo, el siguiente rey, Luis XV, no le hizo mucho caso, lo dejó en un cofre sin ponérselo nunca y vivió una larga vida….

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Luis XV ya tenía cara de listo: guardó el diamante y vivió muchos años como un rey

Pero su sucesor tuvo que enfrentarse con tiempos revueltos. En el marco de la Revolución Francesa, tres personas que llevaron el diamante murieron de forma espantosa: la princesa Lamballe , linchada por la multitud enardecida y después , los mismísmos Luis XVI y María Antonieta, cuyas descoronadas cabecitas rodaron guillotinadas en 1793.

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María Antonieta , las vueltas que da la vida

A estas alturas ya se consideraba que la maldición era un hecho cierto, pero eso no asustó a unos ladrones que robaron el diamante y lo vendieron a un comerciante holandés. La joya se cortó en dos trozos que fueron vendidos: poco después el holandés era asesinado por su hijo (que luego se suicidó).La piedra pesa ahora 45 quilates y pasará por muchas manos más.

Llevamos una buena lista de “bajas”, pero la cosa sigue: ya se estaba haciendo difícil vender la piedra por culpa de la maldición pero aun así, la adquirió la familia Hope (de la cual tomaría su nombre) que la tuvo bastantes años con desgracias de serie incluidas. Entre los siguientes dueños o portadores del diamante estuvieron la actriz Lorens Ladue, asesinada por su amante el príncipe Kanitowski, que luego sería liquidado por revolucionarios rusos. Posteriormente tenemos una familia entera despeñada por un barranco en su carruaje, varios que se volvieron loquitos y un par de atropellados.

La familia Mclean, dueña del Washington Post, sufrió también una bancarrota, además de un miembro muerto en accidente de coche, otro en Vietnam y una sobredosis. En la siguiente foto, Evalyn Mclean con su marido (que la dejó y acabó en un sanatorio mental)

Tenías que ponerle el lazo al perro...

Tenías que ponerle el lazo al perro…no te aguanto más

Finalmente y resumiendo todavía más , la joya fue comprada por el joyero estadounidense Harry Winston que la tuvo largos años y la acabó donando al Museo Smithsonian donde hoy se expone. Es la joya más visitada , sin duda por la leyenda que la acompaña: somos así de morbosos.

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Momento en el que el Museo Smithsonian recibe la donación: están que no se lo creen

En fin, a mi me parece que una suma de casualidades en algunos casos y de sucesos “lógicos” en otros, han creado la leyenda: es evidente que si eres rey durante una revolución con guillotinas, es muy probable que acabes mal…

Por cierto, la joya de la película Titanic está inspirada en el diamante Hope, pero sólo eso. Lamento decepcionar a los románticos pero el Hope nunca estuvo en ese barco, fue una licencia que se tomó el director.

En nuestra joyería os garantizamos que los diamantes están totalmente exentos de maldiciones, así que no os preocupéis. Y ahora os pregunto: si os regalaran el diamante Hope ¿lo aceptaríais?  Yo seguramente sí, porque no creo en estas cosas, aunque dicen que “habelas haylas”…

El diamante Hope desnudo de su montura

 

By the way: un diamante ¿¿azul??  pues sí, hay diamantes de todos los colores: negros, verdes , naranjas, amarillos y hasta rojos. Esto se debe a la presencia de distintos elementos químicos durante la cristalización. Los diamantes son carbono cristalizado al estar durante millones de años sometido a altas presiones y temperaturas en la corteza terrestre. Si durante este proceso hay presencia de otros átomos, se dan distintas coloraciones: en el caso del Hope, la presencia de átomos de Boro es lo que le da su magnífico color azul.

 

El peregrinaje de la Perla Peregrina

Isabel de Portugal

Dos reinas, Isabel de Portugal e Isabel de Hollywood, las dos con la Perla Peregrina

 

QUINIENTOS AÑOS SEPARAN ESTAS DOS IMÁGENES PERO LA PERLA ES LA MISMA

Se ha escrito mucho sobre los avatares de una de las joyas más famosas de todos los tiempos, pero su historia es tan fascinante que no está de más volver a hablar sobre ella. Es quizás la joya más retratada de la historia nada menos que  por pintores como Tiziano o Velázquez. Vamos a resumir un poco su intrincado periplo.

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Esta muchacha de agradable semblante era María Tudor, Bloody Mary para los ingleses por su afición a ejecutar herejes. Lo cierto es que todos lo hacían, era la moda.

Esta magnífica perla con forma de lágrima llegó , allá por 1515, desde Panamá hasta las manos de la bella esposa de Carlos I de España, Isabel de Portugal, a la que podéis ver retratada por Tiziano en la primera imagen.  La heredó su hijo Felipe II, ese rey tan poderoso (en sus dominios no se ponía el sol) como soso y con fama de tacaño, que sin embargo decidió impresionar a su prima y futura reina consorte María Tudor, regalándole la perla colgada de un pedazo de diamante de los que quitan el hipo (llamado “El Estanque” y del que hablaremos en otra ocasión).

“.la perla..pesa 71 quilates y medio. Tasóse por Francisco Reynalte y Pedro Cerdeño, plateros de oro y lapidarios del Rey nuestro señor, en 8.748 ducados. Tiénela la Reyna, nuestra señora”

Después de la simpática María, la joya pasaría a ser usufructo de las reinas españolas y fue lucida por Margarita de Austria , la esposa del indolente y ludópata Felipe III y, más tarde por Isabel de Borbón, la mujer de Felipe IV (a este no le iba el juego pero se perdía por las faldas y pasaba de los asuntos de estado, qué mala suerte hemos tenido con estos monarcas, no?).

 

 

Isabel, esposa de Felipe III, por Velázquez

Isabel, esposa de Felipe IV, por Velázquez

Felipe III con la perla en el sombreo, también por Velázquez

Felipe III quiso salir con la perla en el sombrero,por Velázquez

Y así pasó de reina a reina saliendo los en retratos reales, hasta que nos invaden los franceses: gracias a la torpeza y desidia de Carlos IV (este también era un crack) ,Napoleón pone de rey de España a su hermanito José , injustamente llamado Pepe Botella. Deberían haberle llamado Pepe el Caco, porque cuando los españoles se cabrean un 2 de Mayo de 1808 y se dedican a hacer piñatas con franceses, pone pies en polvorosa y se lleva consigo la perla -botín de guerra le llaman a eso- y se la da a su mujer.

Como los franceses ya eran mucho más modernos que nosotros, cuando Pepe y su media naranja se divorcian, la perla le toca a ella,y luego por herencia pasa a su hijo, que la vende. A partir de ahí la perla pasa de manos de un coleccionista a otro hasta que….¡aparece en una subasta en 1969!

Y aquí viene para mi el capítulo más significativo del cambio de los tiempos: en esa subasta se rumorea que la casa real española, a través de Alfonso de Borbón Dampierre, intentó recuperar la perla pero faltó “cash” y la subasta la ganó el actor Richard Burton, para regalársela a Liz Taylor por la cual estaba loquito -muy comprensible- desde que rodaran juntos Cleopatra. Es conocida la afición de la Taylor por las joyas (decían de ella que la única palabra en italiano que sabía decir era “Bulgari”). Total ,que Richard, enamorado hasta de las legañas de Liz (y quién sabe si influido por los litros de alcohol que ingería diariamente) , pagó 37000 dólares de 1969 por la perla y ganó la puja.

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Corta el rollo , querido, y dame la perla

 

 

¿Y qué pasó con La Peregrina?

Elisabeth Taylor, la de los ojos violetas, lució la joya en muchas ocasiones , la hizo montar en un espectacular collar de Cartier y hasta la sacó en una peli histórica. La perla estuvo a punto de desaparecer cuando el perro de Lizz la mordisqueó , qué mono el perrito…Cuando esta gran actriz (siempre la recuerdo en “La gata sobre el tejado de zinc”) nos dejó en 2011, la perla volvió a salir a subasta en Christie’s y se vendió en …11,8 millones de dólares. a un coleccionista anónimo.

 

¿Quién será ahora su dueño? Me imagino que algún magnate un tanto fetichista o alguno de los cientos de millonarios que en el mundo hay, alguien del mundo de la informática o el creador de los pokemon…En fin, un rey de nuestros tiempos.

De lo que no cabe duda es que esa perla ha sido testigo del nacimiento y ocaso de imperios, de la gloria y del olvido. Testigo de intrigas, de paz y de guerras,  ha viajado en el espacio y el tiempo , ha salido tanto en cuadros de Velázquez como en fotos de prensa y sigue ahí, blanca y brillante, mientras todos los que la poseyeron son sólo polvo y ceniza.

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De propina: ¿cómo debo cuidar mis perlas? Aunque no sean La Peregrina, las perlas que tenéis necesitan unos cuidados ya que no olvidemos que son de origen orgánico al contrario de las gemas de origen mineral. Se forman en el interior de la ostras a base de capas de nácar y son relativamente blandas. Guárdalas separadas de otras joyas en un estuche o bolsa de seda o terciopelo.

Lo más importante es que sean lo último que te pones, después del maquillaje, el perfume, laca, etc. No llevarlas nunca si vas a ponerte un tinte en el pelo!!

Úsalas: la humedad de la piel les sienta bien y pásales de vez en cuando un paño suave y húmedo.

Y por último, no las dejes al alcance de tu perro…