Faustina y Marco Aurelio, la verdad oculta

Hoy voy  a hablaros de una mujer muy interesante,  importante en los tiempos que le tocó vivir, pero sobre la que existen dos versiones históricas tan contradictorias, que nos dejan con la duda de cómo sería su vida realmente. Se trata de Faustina la Menor, la esposa del emperador Marco Aurelio y de paso que hablamos de ella, reflexionaremos un poco sobre lo difícil que es saber la verdad, ese concepto escurridizo, manipulable y complejo. Si muchas veces es difícil saber lo que pasó ayer, imaginaos lo arduo que será conocer los acontecimientos de hace 2000 años. Y también os contaré cómo sin saberlo, he recuperado con mis joyas una  antigua tradición romana: la de las joyas con monedas, que en la Colección Antiques son siempre auténticas y certificadas.

Faustina II o Faustina La Menor

Marco Aurelio  (121-180 dC), el emperador filósofo, está considerado uno de los grandes gobernantes de la Historia. Hombre muy  culto, justo y humilde, escribió sus reflexiones en un su obra “Meditaciones”, en las que en general, y obviando algunas cosas propias de su tiempo, es un bonito libro, lleno de pensamientos elevados y mucho sentido común. Si habéis visto la pelicula “Gladiator”, es el anciano admirable que encarna Richard Harris. Últimamente, varios personajes famosos han hablado de este libro, lo cual ha disparado sus ventas, aunque uno de los primeros personajes famosos en decir que lo leía con asiduidad fue Bill Clinton hace ya unos años (no sé si era verdad o lo decía para darse pisto).

Aquí tenéis unas frases de sus Meditaciones:

“La mejor venganza es ser diferente de quien causó el daño”

“Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio pretender evitar la de los demás, que es imposible”

“No pierdas mas tiempo argumentando cómo debe ser un hombre bueno, sé uno”

Y esta, que me encanta, en la que habla de su padre adoptivo, Antonino: ” De mi padre aprendí la firmeza serena de las decisiones profundamente examinadas, el no vanagloriarse con los honores aparentes, el amor al trabajo y a la perseverancia, el escuchar a los que pueden contribuir en beneficio de la comunidad…”

Busto de Marco Aurelio, Museos Capitolinos, Roma

No están nada mal, ¿verdad? Sería genial que nuestro líderes actuales fueran también un poco filósofos…

Marco Aurelio es uno de los considerados “cinco buenos emperadores”. Esta época, una edad dorada del Imperio Romano, la protagonizaron unos emperadores que no tuvieron descendencia masculina que heredase su trono, así que nombraron sucesores a hombres que consideraron bien capacitados para el puesto. Así, Nerva nombró a Trajano, éste a Adriano y después vendría Antonino Pío, al que sucedió Marco Aurelio. Y el que la pifió fue precisamente este hombre tan inteligente y justo, Marco Aurelio, al nombrar sucesor a su hijo: ahí se acabó la edad dorada. Su hijo Cómodo ha pasado a la historia como uno de los peores gobernantes, un elemento de cuidado: sádico, ruin y cruel (Joaquin Phoenix en la peli, que aunque es chula, está llena de invenciones, pero bueno, es una peli). Este final de la Edad de Oro del imperio es desde luego, todo un argumento en contra del poder hereditario…

Un venerable Richard Harris como Marco Aurelio y Joaquin Phoenix bordando su papel de Cómodo (malo malísimo fue este hombre)

Pues Cómodo era hijo de Marco Aurelio y Faustina, que es de quien os quería hablar. Hija de Antonino, se casó con Marco Aurelio en el año 145 y sabemos de ella muy poco porque es como si su historia hubiera sido borrada. Lo que conocemos está lleno de contradicciones que nos hacen pensar que su biografía ha sido manipulada con posterioridad para que “encajase” en una visión machista y dramática acorde con los intereses del momento.

Sabemos que recibió una estupenda educación, lo cual es lógico siendo hija de Antonino. Era culta y despierta, toda una intelectual con una gran personalidad y que no era de las que se callaban: en esa época se esperaba de las mujeres que tuvieran muchos hijos, fueran discretas y que no se metieran en los asuntos de los hombres (hoy todavía hay quien piensa así). Pero en lugar de mantener una actitud sumisa,  Faustina tuvo la desfachatez de dar su opinión, de intervenir activamente en política: dominaba la retórica, era vehemente y decidida. Se dedicó también a promover que la niñas de las clases más pobres tuviesen educación gratuita. Y lo mejor es que su marido tenía muy en cuenta sus ideas y discutía con ella decisiones de estado. Acompañaba a su esposo hasta en las campañas más duras, como la de Germania, con lo que se ganó el respeto y cariño de las legiones, que la llamaban “Mater Castrorum” que significa “madre del campamento”.

En cambio, según otras crónicas, la Historia Augusta en concreto, escrita 200 años después de su muerte, era una especie de ninfómana conspiradora. Según esta versión, habría sido una mujer ligera dedicada a tener relaciones sexuales con gladiadores y marineros, y que habría además estado detrás de un intento de derrocamiento de su marido, liándose con un general usurpador.

Pero sin embargo, sabemos que cuando falleció Faustina con sólo 45 años, Marco Aurelio la hizo divinizar y la enterró con todos los honores. Además en su libro dejó escrito que su mujer había sido una compañera sencilla y fiel, y se sabe que lloró mucho su pérdida: hay evidencias de que quedó sumido en el dolor por la muerte de sus esposa.

Pulsera de la Colección Antiques con un denario de Marco Aurelio de 1900 años de antigüedad

Muchos historiadores actualmente creen que las barbaridades que se escribieron sobre ella son un intento de echar a alguien la culpa de que Cómodo llegase fuese un desequilibrado cuando llegó al poder. Se llega a decir en la Historia Augusta, que Faustina se bañaba en sangre de gladiador, lo cual explicaría la afición de su hijo por las luchas en el Circo. Así que, si Cómodo fue un emperador psicópata, era por culpa de las “aficiones” que tuvo su madre. ¿No os resulta sospechoso que todas las mujeres “malas” de la historia fuesen unas depravadas sexuales? A mi me huele a chamusquina, las mujeres siempre portadoras de pecado y llevándose la culpa, desde Adán y Eva…

Esta evidente manipulación de la Historia ha ocurrido y ocurre constantemente: con fines moralistas o para justificar las políticas de un momento posterior, se reescriben los hechos del pasado y deberíamos tener cuidado con creer al pie de la letra incluso aquellas cosas que damos por seguras.

Por eso los historiadores rigurosos son los primeros en tomar con pinzas los datos y nunca dan por cierto un hecho a menos que haya muchas evidencias de distintas fuentes. También  leen entre lineas , un trabajo difícil sin duda: si por ejemplo, un emperador era asesinado, era muy habitual que su sucesor hiciese escribir una descripción del muerto que lo dejase a la altura del betún, para que así quedase más que justificado el asesinato. Recientes investigaciones nos dicen que esto podría haber pasado por ejemplo con Calígula que no habría sido el demonio que nos han contado.

Ya veis que conocer la verdad es cosa difícil, muchas veces imposible, ya que con el transcurso del tiempo, los hechos suelen ser manipulados, adornados y transformados. Los documentos originales desaparecieron y lo que han llegado a nosotros son versiones “adaptadas”. Lo que es seguro es que cuanto más sepamos, cuantas más fuentes consultemos, más cerca estaremos de ella.

Por cierto, una bonita historia he descubierto leyendo e investigando sobre Faustina: después de su muerte, las monedas con su efigie se convirtieron en un talismán para las mujeres romanas que la admiraban profundamente y se hacían joyas con estas monedas como las que yo hago ahora. Efectivamente, durante cientos de años los denarios de plata de Faustina II fueron usados como amuletos para atraer la buena suerte y la felicidad, montadas en pulseras, collares y anillos. Así que, sin saberlo, he recuperado una antigua y bonita tradición con las piezas de mi Colección Antiques. de manera que hoy en día podemos volver a disfrutar de joyas con auténticas monedas romanas antigüas. Podéis ver  más de estas piezas aquí: Colección Antiques

 

Colgante con denario romano de 2000 años de antigüedad, Colección Antiques

 

 

 

 

 

La Corona de los Andes

Lo prometido es deuda: cuando hablamos de las esmeraldas os había dicho que me reservaba una historia fascinante relacionada con ellas y hoy os la voya a contar. Parece el guión de una película, con piratas y todo, y aunque hay parte de leyenda, los sucesos importantes son reales. Para situarnos tendremos que irnos a  Colombia, la tierra de las esmeraldas por excelencia y en concreto, iremos a una preciosa villa colonial llamada Popayán, ubicada en un valle de los Andes.

Catedral de Popayán

Catedral de Popayán

 

Nuestra historia comienza en el año 1554 aproximadamente, cuando un brote de peste bubónica y viruela (menuda combinación) asolaba la América Colonial, dejando a su paso miles de muertos en Brasil, Perú y Quito. Las enfermedades avanzaban y los pobladores de Popayán estaban aterrorizados ante la inminente llegada de estas plagas, pero entonces el Arzobispo puso a la ciudad en cuarentena y conminó a los habitantes a rezar a la Virgen de La Asunción. Los ruegos o la cuarentena, cada cual que piense lo que quiera , funcionaron y Popayán esquivó las enfermedades entre el júbilo de la población. En agradecimiento se propuso hacer una colecta para hacer una corona a la Virgen, su salvadora, y todo el mundo puso lo que pudo. Entre la gente de buena posición, descendientes de la nobleza española que se asentaron en el territorio tras la conquista, había muchos que tenían esmeraldas, algunas muy antiguas. El arzobispo dejó muy claro que tenía que ser la corona más grandiosa hecha nunca, ya que no podía ser que ningún rey sobre la tierra, tuviese una corona mejor que la reina de los Cielos.

La impresionante corona de la Vigen

La impresionante corona de la Virgen

Se trajeron a varios orfebres españoles de gran reputación que se pasaron cinco años trabajando en ella, realizando una impresionante corona de oro y esmeraldas: dos quilos y medio de oro repujado a mano con una gran delicadeza y 453 esmeraldas de altísima calidad con un peso de 1500 quilates en total. Según se cree, la de mayor tamaño procedía del collar que Pizarro arrebató al inca Atahualpa, el que fue el último emperador de los Incas. Llaman la atención las que cuelgan en el interior de los radios de la corona: 17 esmeraldas talladas como lágrimas de una belleza asombrosa, dispuestas en la que se considera la pieza más bella de orfebrería colonial de todos los tiempos.

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El 8 de agosto de 1599, con la figura de la Virgen a lomos de un caballo blanco, el pueblo pudo contemplar la corona. En lo sucesivo, cada año la sacarían en procesión y mientras tanto, la corona estaría a recaudo de las gentes importantes de la cofradía. Pero los problemas no tardaron en llegar: la existencia de semejante pieza corrió como la pólvora y aquellos eran tiempos muy duros e inseguros. Bandidos y ladrones la acechaban. Un pirata inglés, al acabar un día de procesión, consiguió robarla. Ya se daba por perdida, pero las gentes de Popayán  lo persiguieron armados hasta los dientes hasta llegar a alta mar y tras una encarnizada lucha, consiguieron recuperarla. Hay que decir que, por lo visto, el pirata no estaba en condiciones de luchar mucho, porque ya había empezado a celebrar su éxito y ya sabemos cómo se le iba la mano con el ron a los piratas.

17 lágrimas de esmeralda perfectas

17 lágrimas de esmeralda perfectas

En adelante, para protegerla, dividieron la corona en tres partes que distintos cofrades guardaban por separado, de manera que uno nunca sabía donde la había escondido el otro. Luego, durante las fiestas, se unían los trozos para la celebración, y al acabar ésta, se volvía a realizar la misma operación.  Gracias a esta artimaña de la cofradía, la Corona de los Andes ha sobrevivido hasta nuestros días, aunque ya no esté en Popayán.

Porque muchos siglos después, sería la codicia interna, y no la de los ladrones, lo que haría que la ciudad perdiera la corona. Algunos de los descendientes de aquellas gentes que con tanto valor la defendieron, no sentían el mismo apego por ella. Tras cuatrocientos años, el sentimiento de ser custodios de un bien común que era el símbolo de la ciudad, se fue difuminando y a principios del siglo XX,  algunos cofrades pensaron que venderla sería una interesante idea, interesante para ellos, por lo que se vio. Así que, en connivencia con el obispo, pidieron permiso al Papa Pio X para iniciar los trámites, con el pretexto de que se necesitaba el dinero para construir un orfanato y un asilo.

No les era fácil encontrar un comprador, pero en 1916 encontraron a alguien interesado y dispuesto a pagar bien: el zar Nicolás II de Rusia. En la familia real rusa siempre habían sido unos locos por el lujo y las joyas: otro día os hablaré de Catalina la Grande y su impresionante colección.  Sin embargo, la venta de la corona al zar no pudo realizarse a causa  del estallido de la Revolución Rusa, en la que fue ejecutado. Varios años después, fue comprada por el empresario estadounidense Warren J. Pipper por 125000 dólares. Hubo denuncias, protestas, abogados…pero los de Popayán se quedaron sin su corona y encima, el orfanato y el asilo no fueron construidos nunca, aunque si se construyó un nuevo edificio del arzobispado.

El zar Nicolás II, malos tiempos para andar comprando joyas

El zar Nicolás II, malos tiempos para andar comprando joyas

Pipper dijo en su momento que iba a desguazarla y vender las piedras por separado, pero por suerte no lo hizo y la corona apareció intermitentemente en algunas exposiciones e incluso, para promocionar la presentación de un nuevo modelo Chevrolet en Chicago. Recientemente ha vuelto a estar de actualidad, ya que en 2016 fue presentada como la última adquisición del MET, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, que es donde hoy en día se puede contemplar esta maravillosa pieza. Al pueblo de Popayán y al gobierno de Colombia les gustaría recuperarla, pero me imagino que los del MET no la soltarán fácilmente, ya que está valorada en 2,5 millones de dolares. Ojalá algún día pueda volver a estar en su sitio.

 

Y me despido por hoy compartiendo con vosotros, en absoluta primicia,  uno de mis últimos diseños con esmeraldas : se trata de una anillo de oro de 18k hecho a mano, con tres esmeraldas colombianas muy bonitas en talla octógono, acompañadas de tres brillantes.

anillo esmeraldas brillantes diseño fernando gallego 1

La  montura, de líneas muy arquitectónicas, permite el paso de la luz a través de las piedras en todas las direcciones, aumentando su belleza. Quise crear una pieza de diseño arriesgado para unas piedras que, en principio, parece que piden una montura clásica. Sin embargo, y perdonad que me elogie un poco, creo que es precisamente ese contraste donde reside el acierto del diseño. Ya me contaréis si os gusta!

Diseño y realización: Fernando Gallego, orfebre

Diseño y realización: Fernando Gallego, orfebre

 

Podéis ver más información aquí: http://www.joyeriafgallego.com/joyas/joyas-oro/anillos-oro/anillo-soeb01

 

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Las joya extraterrestre de Tutankamon

Si hablamos de la orfebrería en la Historia no podemos dejar de acercarnos al Antiguo Egipto: la calidad de sus artesanos y las cotas de lujo y refinamiento que alcanzaron, nos han legado algunas de las piezas más increíbles, suntuosas y sorprendentes de este arte. Si pensamos en esta cultura, en las imágenes que nos vienen a la mente predomina el dorado. Y aunque son muchos los tesoros egipcios que, de distintas épocas, se pueden contemplar en los museos de medio mundo, quizás el más famoso por su calidad y volumen sea el del faraón Tutankamón.

Tutankamon de niño en una talla de madera policromada

Tutankamon de niño en una talla de madera policromada

No fue el rey Tut uno de los faraones más importantes ni mucho menos: murió muy joven, presumiblemente de malaria y su gobierno duró apenas nueve años, hacia el  1318 a.C. Aun así tuvo tiempo de restaurar el antiguo culto religioso a Amón y los otros dioses de la religión tradicional, que su antecesor Akenatón había suprimido unos años antes, en uno de los primeros experimentos de monoteísmo de la Antigüedad.

La importancia de Tutankamón se debe a que su tumba no fue saqueada porque era un sepulcro relativamente pequeño y que  al quedar enterrado, escapó a la codicia de los ladrones de tumbas que durante 3000 años, fueron robando los tesoros de las otras tumbas reales, sabedores de las riquezas que en ellas se guardaban.

Así que fue precisamente su poca importancia lo que lo convirtió en tan importante: al estar intacta su tumba, ésta nos ha dado muchísima información y nos ha permitido conocer con precisión aspectos de la vida de aquella época de los que sólo se tenían indicios.

Howard Carter (izda.) y Lord Carnarvon

Howard Carter (izda.) y Lord Carnarvon

Y todo esto se lo debemos a un arqueólogo tenaz y riguroso que dedicó su vida y arriesgó su reputación para encontrar esta tumba en 1922: Howard Carter. Después de muchos años de estudio sobre el terreno, este egiptólogo inglés estaba convencido de que tenía que existir este sepulcro en el Valle de los Reyes y logró convencer a un adinerado aristócrata británico, Lord Carnarvon, de que financiase el proyecto. Pero las cosas se torcieron en más de una ocasión: pasaban los meses y no aparecía nada digno de importancia, así que Carnarvon amenazaba a Carter con cortar la financiación. Pero Carter, hombre tozudo, fue capaz de transmitir tanta seguridad que pudo seguir excavando unos días más. Cuando apenas quedaba un día para que expirase el plazo que Carnarvon le había dado, casi en el último minuto, un niño de 10 años que llevaba agua a los obreros encontró un escalón que descendía en la excavación. Tras profundizar más, apareció una puerta sellada desde hacía tres milenios. Imaginaos la emoción que pudieron sentir, más aun, cuando tras cortar el sello con cuidado, accedieron a una sala en la que el tiempo se había detenido en el 1327 a.C.

Todo el ajuar funerario de Tutankamón estaba allí: desde su sarcófago, sus impresionantes joyas y armas, hasta sus sandalias de oro o sus vestimentas, algunas de las cuales se deshicieron en polvo sólo con intentar tocarlas. Gracias a lo riguroso que era Carter, todos estos tesoros, nada menos que 5800 objetos,  se pudieron inventariar y clasificar científicamente, labor que le llevó nada menos que 10 años.

Carter después de abrir el sarcófago

Carter después de abrir el sarcófago, ¡Qué momento!

Tutankamon de niño en una talla de madera

Precioso lecho ritual de oro encontrado en la tumba

Quizás la pieza más conocida para todos nosotros sea su maravillosa máscara mortuoria, hecha con 11 kilos de oro puro incrustado con cornalina, lapislázuli y turquesa representando el rostro del faraón a la edad de su muerte, 19 años. Esta máscara estaba cubriendo la cara de su momia, la cual estaba a su vez dentro de tres sarcófagos a modo de muñeca rusa, siendo el más interior de oro macizo y con un peso de 110 kilogramos.

Máscara funeraria de oro macizo

Máscara funeraria de oro macizo

Todos sabemos que los egipcios momificaban a sus muertos para preservar el cuerpo que el difunto necesitaría en la vida que vendría después de la muerte y durante su viaje al otro mundo. Con ellos enterraban también todas las cosas necesarias para esa nueva vida como ropas, alimentos, armas…No es que pensaran que el muerto se iba a alimentar con esa comida, la cosa era más sutil: el Ka era una parte del alma,  presente en todo lo que tiene vida  y  estaba indisolublemente unida al cuerpo, por eso había que embalsamarlo. El Ka del difunto se alimentaría del ka de los alimentos, no de la parte material.

Reconstrucción de lla cara a partir de su momia

Reconstrucción de la cara a partir de su momia

La momia apareció acompañada de ánforas de vino en la que estaba anotada el tipo de vino y la cosecha (se ve que era un gourmet) y un ejército de Ushebtis, unas figuritas que  cobrarían vida y se ocuparían de las cosas que a ninguno nos gusta hacer: fregar, limpiar…

La joyas que se encontraron son impresionantes: amuletos, brazaletes,collares y anillos, además de un carro de batalla de oro, numerosas ánforas talladas en alabastro y muebles también de oro.

Y una de las más curiosas que apareció, es la que he usado para atraparos en el artículo de hoy, con un título un tanto sensacionalista, pero que no es incorrecto en absoluto. Me he aprovechado de las pamplinas que mucha gente dice sobre el Antiguo Egipto: que si los marcianos hicieron las pirámides, que si inteligencia extraterrestre…las explicaciones “fáciles” que solemos dar a aquello que no entendemos hasta que la ciencia, antes o después, se encarga de dar la solución.

El precioso pectoral de oro y piedras que veis en la foto tiene en el centro un escarabajo amarillos-verdoso que Carter identificó en sus momento como un tipo de ágata. Sin embargo, recientes análisis con nuevas técnicas han demostrado que el escarabajo está hecho de una piedra mucho más especial. Os cuento: en el desierto de Libia aparecen de vez en cuando unos extraños cristales que se formaron por el impacto y explosión de un objeto del espacio, en este caso, un cometa. Efectivamente, el choque de un cometa contra las arenas del desierto produce una explosión a tal alta temperatura, que el sílice se funde y se cristaliza creando un vidrio del que podemos afirmar correctamente, que tiene un origen extraterrestre. Es evidente que en la época de Tutankamón, aunque no conocieran su origen, ya consideraban estos vidrios del desierto como una gema exótica, de una rareza tan inusual que la hizo merecedora de ser el centro de esta joya del faraón.

Pectoral con el escarabajo de origen espacial

Pectoral con el escarabajo de origen espacial

Las técnicas empleadas por los orfebres de entonces todavía se siguen usando, pero muchas veces cuando contemplo algunas de sus piezas, me asombra la perfección que alcanzaron. Y sobre todo, llama la atención su estilo: aunque necesariamente ostentoso, es también depurado y elegante. Usaban mucho el lapislázuli y otras piedras semipreciosas, además de la fayenza, que es una cerámica vidriada hecha a partir de arena fundida.

Pero el objeto que a mi me llama más la atención es uno nada espectacular, pero de un simbolismo enternecedor: un cofrecillo en el que había un mechón de pelo de la abuela de Tutankamón, un recuerdo que debía ser de gran valor sentimental para él.

 

Brazalete de oro con escarabajo de lapislázuli

Brazalete de oro con escarabajo de lapislázuli

Y está claro que no podemos hablar de todo esto sin tocar el tema de la famosa maldición. Me encantan las historias de miedo pero en este caso, creo que fue algo creado de una manera un tanto artificial, pero vamos a verlo porque la cosa tiene su morbillo. En el sello que cerraba la puerta de la tumba, había una inscripción que decía:

“La muerte golpeará a aquel que turbe el descanso del faraón”

Tenemos que tener en cuenta que el descubrimiento tuvo un enorme impacto mundial generando una ola de interés en Occidente por el Antiguo Egipto como nunca se había visto: los medios dieron muchísima cobertura al hallazgo y cuando, casualmente, fallecieron algunos miembros de la excavación, el espectáculo estaba servido. Las historias de miedo venden muchos periódicos y todo se adornó de manera poco rigurosa, extendiendo la fama de la maldición como la pólvora. Sin embargo, la verdad es que este tema no resiste un análisis un poco serio: Lord Carnarvon murió a los pocos meses en el Cairo a causa de una infección causada por una pequeña herida, pero no es nada muy extraño si consideramos que era un hombre ya enfermo y no existía la penicilina. Algunos miembros del equipo murieron a lo largo de los años, pero otros tantos vivieron largas vidas, como el mismo Carter, que falleció a los 64 años y debería haber sido sobre el que recayera con más furia la maldición.

Portada de un periódico de la época

Portada de un periódico de la época

Lo que si es cierto es que hoy en día los egiptólogos, cuando abren una tumba, dejan que se airee unos días antes de entrar, ya que está demostrado que pueden haber encerrados en ellas algunos tipos de hongos tóxicos. Esto podría ser una explicación a alguna de las muertes atribuidas a la maldición.

 

Antes de despedirme por hoy, quiero enseñaros una de las últimas piezas que he realizado en mi taller con un amuleto egipcio auténtico. Se trata de un Bastet, que era la diosa de la alegría, la armonía y la felicidad. Se representaba con forma de gato y por esa razón estos animales eran sagrados en el Antiguo Egipto. Es de la Baja Época, de entre los años 664 a 525 antes de Cristo y como todas las joyas de mi Colección Antiques, es una pieza única.

El amuleto, de fayenza,  lo he adquirido de un prestigioso anticuario y está certificado. Le he hecho una montura de oro que la realza y protege, para que pueda ser usada  2500 años después, en una fusión de la orfebrería moderna con el arte de los antiguos. ¡Espero que os guste!

Colgante con amuleto Bastet antiguo, montado en oro por un servidor

Colgante con amuleto Bastet antiguo, montado en oro por un servidor

Podéis ver toda la información aquí: http://www.joyeriafgallego.com/joyas/coleccion-antiques/colgante-ajv30

 

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¿Por qué celebramos San Valentín?

El Día de los Enamorados es una tradición mucha más antigua de lo que podáis imaginar. Es cierto que en España no gozaba de implantación hasta hace relativamente poco: en concreto desde los años 50, cuando la cadena comercial Galerías Preciados la introdujo en nuestro país con el fin de promocionar el consumo en una época de ventas flojas. Y como ha sucedido recientemente con Halloween, la cosa funcionó y la costumbre quedó incorporada a nuestro calendario. Y es que realmente, la mayoría de las celebraciones, más recientes o más antiguas, son siempre importadas o se han mezclado ritos existentes con otros foráneos, como sucedió con la Navidad. Las culturas se comunican y toman elementos prestados de otras, en un continuo intercambio desde que el mundo es mundo. Decía Woody Allen que la tradición es la ilusión de lo inmutable, expresando así muy claramente que todo está siempre en perpetuo cambio. Y si se trata de incorporar fiesta y diversión, los seres humanos estamos siempre más que dispuestos.

Pero como decía, la celebración de San Valentín es antiquísima en otros países y tiene historia muy interesante, de la que os voy a contar un poco. También hablaremos de  algunas curiosidades relacionadas con las joyas y las bodas,lo anillos de compromiso y las alianzas, aquí y en otros sitios del mundo.

San Valentín, un hombre obstinado

San Valentín, un hombre obstinado

El origen de este día consagrado al amor se remonta a la Antigua Roma, donde el 15 de febrero se celebraban las Lupercales, un fiestorro un tanto salvaje en el que, convocando a la fertilidad, las mujeres se dejaban perseguir por jóvenes disfrazados y armados con látigos y que solían acabar con un desmadre general al estilo romano (de ella derivan también los carnavales). Esta fiesta lúbrica y pagana no podía durar mucho cuando el cristianismo alcanzó el poder y en el 496  las Lupercales fueron prohibidas por el Papa que instauró el 14 de febrero como día de San Valentín, un sacerdote que, según la tradición cristiana, se dedicaba a celebrar matrimonios entre los soldados (quiero decir entre los soldados y sus novias,claro). En esa época el matrimonio estaba prohibido para los que estuviesen en el ejército , ya que al emperador Claudio Gótico, le parecía incompatible con la carrera militar. Así que, cuando pillaron a Valentín oficiando bodas, le dieron un toque para que dejase de hacerlo, pero como el hombre siguió casando gente, lo decapitaron en el año 270 d.C. Siglos más tarde la Iglesia lo haría santo.

El poeta Geoffrey Chaucer menciona el día de San Valentín de 1382 en un poema dedicado a los pájaros, que en los países nórdicos buscan pareja y se aparean en esa época. Unos años más tarde, Carlos de Orleans escribió una carta a su esposa en ese día y es  la carta de San Valentín más antigua que se conoce. Ya véis que la tradición viene de largo y se fue extendiendo a Reino Unido y otros países a lo largo de los siglos. En Estados Unidos, sería en 1842 cuando se haría comercial, ya que fue el primer año que se popularizaron las tarjetas con forma de corazón. Por cierto que allí se celebra el amor en general y la gente hace regalos a las personas por las que sienten afecto y no sólo a sus parejas. En Japón en cambio, se celebra un mes más tarde, el 15 de Marzo, y se llama “día blanco” y se regala mucha ropa interior. Y en Corea, tienen día de los enamorados todos los meses (qué agotador).

Y hablando de distintas costumbres y de enamorados, hay también curiosas diferencias entre los países a la hora de la petición de mano, como por ejemplo el uso del anillo de compromiso. Aquí en España la costumbre del anillo se ha impuesto desde hace unos 30 años, porque hasta los años 70 lo mas frecuente o popular era regalar una pulsera, la famosa “pulsera de pedida”, que seguramente os suene por haber alguna en vuestras casas. En los 40 del siglo XX solía ser un brazalete rígido de oro amarillo que podía llevar unas piedras en la parte superior engastadas sobre motivos florales. Años después hizo furor el modelo “princesa”, una pulsera ancha hecha de piezas móviles como escamas, de la que muchas veces se colgaban monedas o medallas.

Típica pulsera de pedida de los años 60

Típica pulsera de pedida de los años 60

En cambio, en el resto de Europa y Norteamérica, siempre se llevó regalar un anillo, aunque  no siempre era con diamantes como ahora. El anillo de pedida más antiguo con diamante que se conoce fue el que le regaló Maximiliano de Austria a María de Borgoña en 1477, pero este obsequio se hizo realmente popular en 1947 a raíz de una sensacional campaña que la empresa de diamantes De Beers: fijaos en el poder de la publicidad cuando se une un buen concepto acompañado de una buena frase. La compañía De Beers quería expresar en su campaña que el diamante era la piedra ideal para representar el amor incondicional y duradero, así que contrataron a una publicista que creó la frase “un diamante es para siempre”. El éxito de la campaña fue tan grande que desde entonces, el 80% de los anillos de compromiso son con diamantes, De Beers se forró y se considera que esa frase es el mejor slogan publicitario del siglo XX. En los años 80 se hizo aquí una campaña usando esa frase en una canción que tuvo también mucho éxito y que muchos recordaréis.

Solitario con diamante de 0,20 qt hecho por mi

Solitario con diamante de 0,20 qt hecho por mi

El anillo más demandado es el de tipo solitario: una piedra central sujeta por garras, que puede llevar o no a los lados otros brillantes pequeños engastados en el aro. Además de este, hay multitud de diseños para todos los gustos y bolsillos. Si queréis saber más sobre los diamantes os recomiendo que leáis el artículo que les dediqué hace un par de meses y veréis que no hay que asustarse con el tema del precio. Hay desde sortijas de compromiso realmente asequibles, a aquellas muy lujosas con piedras de gran tamaño y calidad. En cualquier caso, lo importante es el sentimiento con el que se regala, aunque sea un anillo de latón, como el que llevan a grabar a Tiffany’s los protagonistas de la peli Desayuno con Diamantes (y se lo graban, porque aunque son pobres como las arañas, son guapos , encantadores y se les ve enamorados).

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Desayuno con Diamantes

Que el más habitual sea el solitario, no significa que no quede muy bien otro tipo de anillo, como una cinta con brillantes o una sortija con pavé, incluso un anillo con piedra de color. Lo que si es recomendable es que los chicos, a veces muy despistados con estas cosas, sondeen a su novia  con discreción para saber qué tipo de modelo le hace más ilusión y así acertar seguro. También sirve prestar atención a lo que ella dice cuando se para en un escaparate, en vez de poner la mente en “modo avión”.

¿por qué no un anillo como este, de mi Colección Apilables, como anillo de compromiso?

Un anillo de compromiso diferente, de mi Colección Apilables

Una cosa que me preguntan muchas parejas: ¿dónde se pone? En España, lo habitual es llevar el anillo de compromiso en la mano izquierda y, una vez casados, llevar la alianza en la derecha. En esa momento hay chicas que se pasan el solitario a la derecha , junto a la alianza, pero eso es a gusto del personal. Por ejemplo, en Cataluña y los países anglosajones, se lleva la alianza en la izquierda. En los países escandinavos las chicas regalan a los chicos un anillo de compromiso que luego ya será la alianza de él. En Estados Unidos, ellas suelen llevar una alianza engastada con brillantes alrededor (se llama alianza infinita) y se la ponen también junto al solitario, haciendo un bonito efecto. Allí se está poniendo de moda que en lugar del reloj o los gemelos, la chica regale al chico también un solitario de diamante de diseño masculino: es una costumbre que podríamos importar y que nos haría felices a los joyeros…

Alianza diseñada por mi, en oro amarillo mate y blanco, con brillantes laterales

Alianza diseñada por mi, en oro amarillo mate y oro blanco, con brillantes laterales

Por cierto, que hablando de alianzas, cada vez es más habitual que una pareja encargue alianzas distintas. Antes era inconcebible, pero en la actualidad, la alianza se ha liberado de ser siempre el sencillo aro curvo al que estábamos acostumbrados: ahora las hacemos de distintos colores de oro, como oro blanco y rosa, con formas y acabados novedosos, geométricas, de aspecto rústico combinando con lisas…Entre tanta variedad, a veces las parejas no se ponen de acuerdo y la verdad es que no pasa nada si cada uno elige un modelo diferente. Eso sí, por muy raro que sea el diseño, a mi  personalmente me gusta que se sepa, o por lo menos se intuya, que es una alianza, así que creo que hay que elegirlas teniendo en cuenta esto.

Las bodas son otro tema que está lleno de curiosas costumbres y simbología, y otro día hablaremos más de ellas. Está claro que el matrimonio siempre ha sido una decisión importante y se considera que, por mucho amor que haya, no está de más invocar  a la fortuna por si acaso. Por ejemplo, la frase “en martes no te cases ni te embarques” viene otra vez de la Antigua Roma: como ese era el día de Marte, el belicoso dios de la guerra, se creía que un matrimonio celebrado en esa fecha, estaría lleno de conflictos. Llevar algo azul, es una costumbre que venía de Israel y tiene también el propósito de traer buena suerte, de la misma forma que las latas arrastradas por el coche de los novios eran para alejar a los demonios con su ruido. Lo de tirar arroz era ya antiguamente una invocación a la abundancia y la fertilidad (aunque en Bulgaria a los novios les arrojan higos) y las parejas de las tribus germánicas se casaban en noches de luna llena y tomaban una bebida hecha con miel para atraer también la fertilidad: de ahí viene la luna de miel. Me hace gracia la simbología de las bodas polacas: siempre se da a los novios pan, sal y vodka. El pan, por los alimentos que compartirán, la sal por los momentos difíciles que les tocará pasar, y el vodka representa las alegrías que vivirán juntos.

Alianzas de oro blanco rústico y oro rosa, también diseño mio, hechas a mano

Alianzas de oro blanco rústico y oro rosa, también diseño mio, hechas a mano

Antes de acabar, un consejo de profesional sobre las alianzas: que os ajusten bien la medida. Es algo en lo que siempre me fijo mucho cuando una pareja me las encarga. No deben quedar ni flojas ni apretadas, pero quizás si un poquito tirando a ajustadas: pensad que, a diferencia de otros anillos, se llevan todo el día puestas y es fácil que, si quedan flojas, se puedan perder, sobre todo al mojarse las manos. Hace años, en un viaje, me contaba un pescador caribeño que el arrecife estaba lleno de alianzas de recién casados que habían ido allí de luna de miel. La verdad es que es una pena perder la alianza, porque aunque te puedes comprar otra, ya no es lo mismo. Así que ya sabéis, fijaos bien en la medida porque si no , os pasará lo que a los lagartos de este poema de Federico García Lorca:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay, cómo lloran y lloran,
¡ay! ¡ay! cómo están llorando!

Enlaces a las piezas:

Solitarios: http://www.joyeriafgallego.com/joyas/joyeria-para-novios/anillo-de-compromiso

Colección Apilables: http://www.joyeriafgallego.com/joyas/anillos-apilables

Alianzas: http://www.joyeriafgallego.com/joyas/joyeria-para-novios/alianzas

 

 

 

 

 

 

Las semipreciosas: aguamarinas, amatistas y topacios

Le debía un artículo a las piedras semipreciosas, ahora que ya hemos hablado de los diamantes, esmeraldas, rubíes y zafiros. Pareciera que ese prefijo “semi” las relega a una categoría inferior y en cierto modo, así es. Pero hay mucho de convencionalismo en esa clasificación, ya que se debe simplemente a que son mucho más abundantes. Esto no  tiene que ver con la belleza, sino con el precio que los seres humanos ponemos a la exclusividad o la  rareza de las cosas. Lo cierto es que algunas semipreciosas son muy bonitas y fueron consideradas a la altura de las otras durante muchos siglos, hasta que se descubrieron grandes yacimientos que las hicieron bajar de valor.

Qué contento está este señor con su tremenda aguamarina

Qué contento está este señor con su tremenda aguamarina

Esto fue lo que ocurrió con las Aguamarinas, una piedra que cuando tiene buen color y brillo, es una preciosidad. Su nombre viene evidentemente, de su tono parecido al color del mar y con el mar ha estado siempre relacionada: los marineros de la Antigüedad creían que llevar un amuleto con esta piedra podía protegerlos de las tempestades. Es una variedad azul del berilo, por lo que viene siendo “prima” de las esmeraldas y las hay de muchos tonos: desde el azul claro hasta las de tintes verdosos. Las mayores minas están en Brasil, aunque también son grandes productores otros países como Afganistán, Rusia o Mozambique.

Se dice que en la Antigua Roma, para valorar una aguamarina, la sumergían en agua de mar y sólo aquellas que se volvían “invisibles” por ser del mismo tono que el entorno, eran consideradas de buena calidad. Hoy en día se valora que tengan un tono azul lo más intenso posible y cuando una tiene este color y además es de buenas dimensiones, del tamaño de una avellana hacia arriba, puede llegar a ser bastante cara. Eso si, nunca alcanzará el precio de una piedra preciosa de buena calidad y mismo peso. Hay aguamarinas desde 20 euros por quilate hasta de 800 por quilate, según la calidad. Para que os hagáis una idea, una aguamarina de excelente color y sin impurezas de cinco quilates puede costar 500 euros,  mientras que un diamante equivalente costaría 100.000.

Una aguamarina de madagascar en talla lágrima

Una aguamarina de Madagascar en talla lágrima

Es frecuente que se la confunda con otra semipreciosa, el Topacio azul, una piedra más económica pero que a mi me encanta. El topacio es de otra familia, los silicatos y los hay de todos los colores: rojizos, amarillos, fumé (de color ahumado) y azules. Antiguamente se creía que los topacios cambiaban de color en presencia de un veneno, de ahí que fuese frecuente que estuvieran a mano en las mesas de reyes y otras gentes que podían temer por su vida. Como decía, comparados con las aguamarinas, suelen ser más baratos y una buena opción para tener una hermosa piedra sin tener que pedir una hipoteca.

Anillo hecho por mi en oro blanco con un precioso topacio azul, de excelente color y brillo

Anillo hecho por mi en oro blanco con un precioso topacio azul, de excelente color y brillo

Hay que decir que hoy en día es frecuente que estas piedras sean sometidas a tratamientos para mejorar su color, por ejemplo elevándolos a altas temperaturas o irradiándolos. Aunque esto, por lo general, permite disponer de piedras de buen tono a menor precio, a veces puede hacerlas ser más caras, debido a lo costoso y sofisticado del tratamiento. En la foto podéis ver un ejemplo de topacio London Blue, que se consigue irradiando un topacio en un reactor de neutrones. Este proceso es tan caro que hace la piedra sea más valiosa, además de conseguir un tono que no existe en la naturaleza: un profundo azul con destellos eléctricos.

Este anillo, también en nuestra tienda, lleva un topacio London Blue espectacular

Este anillo, también en nuestra tienda, lleva un topacio London Blue espectacular

Y llegamos a la Amatista, la piedra de los nacidos en este mes de febrero, que con su tono púrpura o violeta, es una gema usada también desde la Antigüedad y a la que se atribuían poderes sanadores muy interesantes: en concreto, se decía que sostener una quitaba los molestos síntomas de la resaca y más aun, sosteniendo una en las manos, se te pasaba la borrachera. ¡De hecho su nombre viene del griego “amethystos” que significa “no-borracho”! Había quien bebía el vino en una copa hecha de amatista porque ésta anulaba los efectos del alcohol…

Siempre fue una piedra relacionada con el vino,  debido a su color: la mitología greco-romana dice que la piedra nació cuando el dios Baco, la divinidad de la juerga y los placeres sensoriales, lloró sus lágrimas de color del vino sobre una roca blanca. Fue también piedra de emperadores, ya que el púrpura era el color de su cargo y en la Edad Media sería el símbolo de la castidad: todavía hoy en día es la piedra elegida por muchos cardenales de la Iglesia. Por cierto que Leonardo Da Vinci estaba convencido de que tener una amatista aumentaba la inteligencia: no es por contradecir al genio renacentista, pero yo las he tenido muchas veces en mis manos y no he notado nada (a lo mejor necesitaría una bien grande). Curiosamente, los monjes tibetanos usan una especie de rosario con cuentas de amatista porque  creen que favorece la meditación.

Geoda de amatista, la más grande del mundo

Geoda de amatista, la más grande del mundo

Las amatistas son cuarzos que tienen presencia de átomos de hierro y al igual que las anteriores, su precio bajó mucho desde que se descubrieron grandes yacimientos en Brasil en el siglo XIX.  Es una piedra que se encuentra en todos los continentes y puede ser de tonos que van desde el rosa intenso al violeta oscuro, como las que se extraen en Uruguay y que son de las más valoradas del mundo.

Amatista de Uruguay

Amatista de Uruguay

Un primo cercano de la Amatista es otro cuarzo, el Citrino, de color amarillo dorado. Como es escaso, es frecuente que muchas veces sean amatistas a las que se ha dado calor, con lo que cambian su color del violeta al ámbar.

En cuanto a su precio, y al igual que el topacio, no es la amatista una piedra excesivamente cara y es una buena opción si te gusta su color: ya veis que la Naturaleza nos brinda todo un arcoiris de gemas  con una infinita variedad de tonos. Hay muchas más piedras semipreciosas de las que hablaremos otro día, muchas de ellas con preciosos colores, como  la turquesa, el lapislázuli, las ágatas, los granates… Algunas son poco conocidas, como este cuarzo limón que acaban de mandarme y para el que todavía no he pensado el diseño (ya os lo enseñaré cuando la haya montado)

A ver qué joya se me ocurre para montar este cuarzo limón

A ver qué joya se me ocurre para montar este cuarzo limón

 

 

Con toda esta maravillosa variedad de gemas,  de lo que se trata es de elegir la piedra que nos parece bonita y por supuesto que está montada de una manera que nos atrae. En el mundo de la moda todo va muy rápido: un año viene el rosa y al siguiente el verde, por lo que creo que no nos debe influir este tipo de consideraciones y convertirnos en esclavos de las modas. La joya, si es ya de un valor, suele ser algo para mucho tiempo y al elegirla,  creo que hay que buscar aquella que a uno le dice algo, que va con su estilo y que “conecta” con uno mismo. Pero tampoco tiene que ser siempre definitivo: lo bueno que tiene una joya es que, si pasado el tiempo, te cansas de su diseño, se puede fundir el oro y hacer una pieza completamente diferente, con la ventaja de que ya tienes los materiales, que son lo más caro.

Una buena opción para lucir siempre la joya adecuada y con el color acorde a la tendencia de cada momento, es que te compres un montón de joyas diferentes: esta es la opción que más nos gusta a los joyeros, jejee.

 

Vidas cruzadas: César, Cleopatra, Marco Antonio y las Perlas

Ya sabéis que en este blog tomamos como pretexto las joyas para hablar de hechos curiosos e interesantes y también os habréis dado cuenta de que tengo debilidad por la Roma Antigua, así que hoy os voy a contar unas anécdotas sobre algunos de los personajes más conocidos de la historia y de los que sin embargo, a nivel general, a veces sabemos poco, más allá de lo que las cuatro cosillas que nos enseñan en el cole y lo que hemos visto en las películas. Y es que resulta que las cosas más peculiares, a veces no son las más populares: hoy vamos a enlazar la vida de tres personajes históricos a través de las perlas.

Cayo Julio César, ese hombre

Cayo Julio César, un tipo especial

Decía Plutarco en sus Vidas Paralelas, que los grandes hombres suelen tener grandes virtudes, a la altura de sus grandes vicios y esto le va como un guante a Cayo Julio César, un hombre lleno de luces y sombras. Era  ambiciosos, derrochador, libidinoso y manirroto en su juventud, pero cuando consiguió el poder se comportó con discreción, mesura y frugalidad y se mostró clemente, generoso. Aristócrata de nacimiento, se apoyó en las clases humildes para combatir a los patricios que hacían de la democracia un negocio y una manera de controlar siempre el poder entre una pocas familias. Pero fue también César quien dio el golpe de gracia a esta imperfecta democracia, pero democracia al fin y al cabo, terminando con 400 años de República y dando paso a  la etapa imperial y dictatorial de Roma.

Después de 2000 años, mucho de lo que se cuenta de César posiblemente sea leyenda. Lo que sabemos por el historiador Suetonio es bastante cuestionable, ya que se considera que fue más un recolector de cotilleos que un historiador serio. Está claro que César era muy carismático y parece probado que también muy lujurioso y un gran seductor que “le pegaba a todo”, hasta el punto de que decían que era “el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos”. Pero aunque eran frecuentes los chascarrillos sobre su presunta bisexualidad, no cabe lugar a dudas de que tenía especialmente peligro entre las mujeres, hasta el punto que, cuando sus tropas entraban en Roma en desfile triunfal, iban coreando una canción que decía: “¡encerrad a vuestras esposas que traemos al seductor calvo!”

servilia

Servilia, amante de César y madre de su futuro asesino

¿Y que tiene que ver Julio César con las perlas?  Pues para empezar, después de haber sometido las Galias en el año 54 a.C, comenzó a preparar lo que sería la invasión de las Islas Británicas, ya que estaba convencido de que allí encontrarían perlas en abundancia. Efectivamente, en aquella época, muy poco se conocía de estas islas que eran remotas y salvajes. Y como suele ocurrir, esto da lugar a leyendas. En este aspecto la expedición fue un fracaso, porque en Britania, de perlas, nada de nada. Eso sí, se empezaron a exportar ostras desde allí a Roma, una delicatessen que les encantaba.

Pero no acaba aquí la relación de las perlas con César. Durante más de 20 años su amante favorita fue Servilia, una mujer a la que parece que amó profundamente y a la que regaló una joya que dio mucho que hablar en los mentideros romanos. Fue el bombazo del año: se trataba de una magnífica perla que le costó nada menos que 6 millones de sestercios. Las perlas en aquella época eran carísimas, porque eran siempre importadas desde el lejano oriente, de ahí el interés en encontrarlas más cerca, incluso dando fe a rumores que se demostraron infundados, como en el caso de la Britania.

Por cierto que Servilia era la madre de Bruto, uno de los que iban a asesinar a César en el en el año 44 a.C. (corregida la fecha, me colé). A pesar de que César lo apreciaba, Bruto conspiró contra él porque era fervientemente republicano y lo veía como un dictador que iba a traer de nuevo la monarquía a Roma. La creencia de que Bruto era hijo de César es probablemente falsa y se debe a esta relación que El Divino mantuvo con su madre y también  a la famosa frase de César en el  momento de su asesinato: Tu quoque, fili mi? (¿Tú también , hijo mio?)

Cleopatra VII no era un bellezón, pero algo debía tener

Cleopatra VII no era un bellezón, pero algo debía tener

No fueron las perlas sino el trigo y los tesoros de Egipto los que hicieron que Cesar ambicionase el país de los faraones. Y también, conocer a esa mujer de la que le habían llegado fantásticas referencias sobre sus aptitudes sexuales: la inigualable Cleopatra. Hay que decir que se sabe, gracias a  monedas y esculturas, que no era especialmente guapa y sin embargo, se convirtió en un auténtico mito erótico de la época: sin duda esto la hace una mujer mucho más interesante, ¿no? Mirad que preciosa descripción hace de ella Plutarco:

 su belleza no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje”

Como decía, eran míticas sus asombrosas artes amatorias y la falta de cualquier prejuicio en lo que al sexo se refiere, y eso que en Roma no eran precisamente mojigatos. Varios historiadores dejaron constancia de unas prácticas que no voy a referir aquí, porque son muy fuertes, me da corte contarlas y además tendría que ponerle dos rombos al blog. Además era culta, hablaba siete idiomas, e inteligente, así que decidió conquistar a César y éste se dejó hacer encantado, aunque parece que nunca estuvo realmente enamorado de ella y en cambio, ella sí de él. Esta relación se mantendría hasta el asesinato de César en Roma.

Cleopatra por Waterhouse (1888) con una oscura mirada

Cleopatra por Waterhouse (1888) con una oscura mirada

Cleopatra, jugando hábilmente sus cartas en beneficio de su reino, sedujo entonces a Marco Antonio, hombre vital e impulsivo, que había sido amigo íntimo y mano derecha de César.

Y aquí aparecen de nuevo las perlas: según cuenta Plinio, en una cena que Cleopatra ofreció a Marco Antonio y sus oficiales se sirvieron los más refinados manjares, todo ello en bandejas de oro, con cubiertos de oro, copas de oro y sentados en sillas de oro y le apostó a Marco Antonio que el banquete que le ofrecía costaría 10 millones de sestercios. Cuando estaban acabando Cleopatra volvió a decir que le acababa de invitar a la cena más cara de la historia, a lo que él respondió, que habiendo estado todo de lo más impresionante, muy rico y tal, tampoco era como para decir eso. Llevaba puestas Cleopatra unas espectaculares y famosas perlas de gran tamaño: pidió una copa con vinagre, se sacó una de las perlas y la echó dentro de la copa: el vinagre disolvió la perla y, ante la mirada atónita de Marco Antonio, se la bebió. Cuando iba a hacer lo mismo con la otra perla, Marco Antonio la detuvo y le reconoció que ciertamente era la cena más cara de la historia. Además, se le fundieron los sesos por ella, comenzando así una de las historias de amor más famosas de la historia. Las consecuencias serían fatales para ambos, ya que resultaron ser el bando perdedor en la guerra civil que se libraba en Roma. Su enemigo Octavio, usó este romance como propaganda ante el pueblo romano, predisponiéndolo contra Antonio.

Marco Antonio, coladito hasta los huesos por Cleo

Marco Antonio, coladito hasta los huesos por Cleo

El final de esta historia es bien conocido, en el año 30 a.C : derrotados sus ejércitos, Marco Antonio se suicida  a la romana – arrojándose sobre su espada- y Cleopatra lo hace poco después, aunque seguramente no fue con una mordedura de serpiente, método poco fiable y doloroso. A pesar de la visión romántica que ha dado el cine, posiblemente lo hizo porque sabía a ciencia cierta que el vencedor Octavio, la iban a pasear encadenada como un trofeo por las calles de Roma y encarcelarla de por vida o ajusticiarla. Parece que en el último momento, intentó seducir también Octavio, pero era este un hombre frío y cerebral y la cosa no funcionó.

A pesar de haber sido sus enemigos, Octavio mandó enterrarlos juntos cerca de Alejandría. La tumba nunca ha  aparecido, por lo que su búsqueda es una obsesión para muchos arqueólogos y con razón: sería el hallazgo más importante desde el de Tutankamón. Según se cree Octavio habría mandado hacer un mausoleo discreto pero regio, con gran lujo en su interior. ¿Os imagináis que cualquier día la encuentren? Saldrían a la luz joyas y objetos que nos contarían muchísimas cosas nuevas sobre esta historia y veríamos allí esos dos cuerpos, juntos desde hace más de 2000 años…

Zahi Hawas, eminente (y polémico) egiptologo, nunca ha dejado de buscar la tumba de Cleopatra y Antonio

Zahi Hawas, eminente (y polémico) egiptólogo, nunca ha dejado de buscar la tumba de Cleopatra y Antonio

Por cierto, Marco Antonio quiso regalar a Cleo una joya espectacular pero no pudo conseguirla: se trataba de un impresionante ópalo que era propiedad de un senador llamado Nonius. Este se negó a vendérselo y Marco Antonio no hacía más que insistir hasta que la cosa se convirtió en una cuestión de orgullo para los dos. Nonius, que sabía cómo se las gastaba Marco Antonio, el cual podía ser muy violento, decidió partir al exilio con su ópalo y salvarlo así, probablemente al mismo tiempo que salvaba su vida. Marco Antonio haría a Cleopatra otro regalo no menos valioso: tomó 20000 libros de la biblioteca de Pérgamo, con el consiguiente enfado de las gentes  de allí y se los llevó a su amada a Alejandría, que se convirtió en la biblioteca más importante de la Antigüedad.

Es curioso: más de dos milenios después de estos sucesos, Elisabeth Taylor y Richard Burton, encarnarían a Cleopatra y Marco Antonio en la gran pantalla, siendo también protagonistas de una tórrida historia de amor (y alcohol) en la que hubo una espectacular perla por enmedio, La Peregrina, de la que hablamos hace unos meses. Pasan los siglos pero los seres humanos se parecen siempre en sus virtudes…y en sus vicios.

Medir el tiempo, tempus fugit

En este blog alguna vez teníamos que hablar de uno de los instrumentos más importantes creados por el hombre, aquel que nos sirve para medir esa cosa tan escurridiza que es el tiempo. Bueno, escurridiza unas veces, como cuando estás de vacaciones, y en cambio en otras ocasiones se nos eterniza: ¿a quién no se le han hecho interminables los minutos cuando esperas algo muy deseado? Pues ahí están los relojes para recordarnos que, a pesar de nuestra percepción,  un minuto tiene siempre 60 segundos.

Y es que poder contar el tiempo ha sido siempre una aspiración de la Humanidad y desde la antigüedad existieron sistemas para hacerlo, aunque la precisión fue algo que se consiguió no hace tanto. No hace falta decir lo importantes que son los relojes en nuestros tiempos: toda nuestra tecnología necesita de ellos y nuestras vidas están acompañadas, y también un tanto esclavizadas, por estos instrumentos. Sin relojes precisos no podría haber ni satélites, ni móviles ni casi nada de lo que usamos cada día.

Reloj de sol portátil del siglo XVII

Reloj de sol portátil del siglo XVII con brújula

En la Antigüedad se habían inventado ya los relojes de sol, que se basan en el distinto ángulo que forma la sombra de un objeto al ir el sol moviéndose por el cielo a lo largo del día, pero por supuesto , no podían ser muy precisos. Parece ser que llegaron a Occidente procedentes de Egipto , donde la astronomía y la matemática tenían un gran desarrollo. pero tenían sobre todo un problema, y es que, lógicamente, no funcionaban de noche, así que fueron también los egipcios  los que inventarían los relojes de agua o clepsidras. Se trataba de un mecanismo en el que un fluido sale de un recipiente a una velocidad prefijada, pudiendo tener una manecilla que va indicando el paso del tiempo en una escala conforme el nivel del líquido desciende. Este tipo de reloj fue muy popular y se usó en Atenas por ejemplo para medir el tiempo que tenían para hablar los oradores. Sencillo y eficaz, sería utilizado durante muchos siglos y en el otro lado del mundo, los chinos tenían mecanismos similares, en los que en algunos casos, el agua que fluía hacía moverse unas figurillas o autómatas que señalaban la hora.

Esquema de una clepsidra

Esquema de una clepsidra

El reloj de arena se basaba en el mismo principio y se desarrolló cuando se perfeccionó la técnica del soplado del vidrio. También serían utilizados durante cientos de años, aunque la precisión máxima que se podía conseguir era de un cuarto de hora.

Otro sistema eran los relojes de fuego: una simple vela con marcas a lo largo, que informaba del tiempo pasado según se iba consumiendo servía para medir el tiempo por las noches, sistema que se uso hasta bien entrado el siglo XV.

Es en la baja Edad Media cuando aparecen los primeros relojes mecánicos, que se basan en ruedas dentadas y pesos que se deslizan de manera más o menos uniforme, señalando la hora (no tenían aguja de minutos) en una esfera graduada. Son de gran tamaño y ocupan toda una habitación, por lo que suelen estar instalados en las torres de las iglesias y conectados a una campana para que todo el pueblo supiese la hora. Uno de los más antiguos es el de la catedral de Barcelona, del año 1393. Es posible que os hayáis fijado que en las esferas de los relojes de pared suele poner “Tempus Fugit”, que viene de un verso de Virgilio y en latín significa “el tiempo vuela”. Es una antigua costumbre para recordarnos lo efímero de nuestras vidas y motivarnos a aprovecharlas al máximo.

Reloj de 1910 en Yorkshire

Reloj de 1910 en Yorkshire

 

Pero seguíamos sin tener precisión: la dificultad  estaba en conseguir que algo se moviese de una manera rítmica y constante y poder dividir y señalar fracciones de ese movimiento. Galileo Galilei fue el primero en intuir que esto se podría conseguir con un péndulo: efectivamente, un péndulo se mueve de manera constante. Si se conseguía hacer que algo le comunicase fuerza para hacer que se moviera sin detenerse, pero manteniendo la constancia de ese oscilamiento, solamente haría falta añadir a esto un mecanismo que hiciese una lectura del tiempo transcurrido. La incorporación del péndulo hizo que los relojes saltaran hacia una medición más exacta y, después, con la introducción de un muelle oscilante espiral, la industria relojera se fue desarrollando hasta conseguir que lo que antes ocupaba una habitación, ahora cupiese en la palma de la mano: apareció el reloj de bolsillo que medía horas, minutos y segundos.

Patek-Philippe de 1852 de oro esmaltado

Patek-Philippe de 1852 de oro esmaltado

En esto debemos mucho a los suizos: como el calvinismo había prohibido las joyas y toda ostentación de riqueza, los orfebres se estaban muriendo de hambre. Pero si eres un tipo que lo que se te da bien es  trabajar con las manos de manera minuciosa, con cosas pequeñas, ¿qué otra cosa puedes fabricar?  Pues claro, relojes. Esa fue la salida profesional para los joyeros suizos y el inicio de una verdadera industria nacional. A partir del siglo XVII cada vez hicieron relojes más precisos, más pequeños y que además ya medían décimas de segundo, tenían calendario, y mil gadgets más.

El reloj de pulsera llegaría en 1903 cuando el piloto Alberto Santos-Dumont le pidió a su amigo Cartier que le hiciese uno, ya que en la cabina del avión era complicado sacarse el reloj del bolsillo.

El primer reloj de pulsera, un Cartier "Santos" de 1900

El primer reloj de pulsera, un Cartier “Santos” de 1903

Ya en nuestros días, se ha conseguido que un reloj de 10 euros tenga una increíble precisión gracias al desarrollo de la máquina de cuarzo: se basa en que una corriente eléctrica que atraviesa un trozo de cuarzo produce una pulsación rítmica constante que vendría a ser como el péndulo de este tipo de relojes, pero con mucha más exactitud y ocupando apenas el tamaño de una monedita.

Volviendo al pasado, a partir del siglo XVIII, muchas veces los relojes, al mismo tiempo que eran complicadas máquinas llenas de mil piezas hechas a mano, se convirtieron rápidamente en un complemento y eran también espectaculares joyas ,de oro, con esmaltes, piedras preciosas…Y quizás uno de los relojes más famosos y con una leyenda más bonita sea el que Breguet construyó para María Antonieta.

María Antonieta, una habitual de este blog

María Antonieta, una habitual de este blog

Breguet era un genio relojero y el favorito de la reina. Gracias a esto, realizaba encargos para toda la corte y también para reyes de otros países. Pues bien, en 1783, Breguet recibió el encargo de hacer para la reina un nuevo reloj, que debía ser la pieza más fascinante y complicada del mundo. No se le puso límite de tiempo ni de dinero, así que el maestro se puso a diseñar y fabricar minuciosamente la maquinaria más compleja de su tiempo. Pero en 1789 estalló la Revolución y a María Antonieta se le acabaron las alegrías, los caprichos y hasta la salud: fue decapitada y nunca llegó a ver terminado su reloj.

Pero curiosamente, Breguet siguió trabajando en el proyecto y lo terminó muchos años después de la muerte de la reina, llamándolo “Reloj Nº 160, Marie-Antoniette” y lo guardó con mucho celo, como una muestra de lealtad a la que había sido su mentora. Este reloj ha llegado hasta nuestros días y ha tenido una accidentada vida, ya que pasó a manos de un coleccionista judío que lo donó a un museo de Jerusalén, del que fue robado en 1983. Estuvo desaparecido hasta el 2006, cuando fue recuperado  y vuelto a exponer en el Museo Mayer Memorial de Jerusalén. Es una pieza impresionante: está hecho de oro y con cristal de roca por ambas caras que permiten ver la maquinaria, que además de la hora, tiene segundero, calendario perpétuo, termómetro y sistema antichoque, ¡todo hecho a mano hace 200 años!

El 160 de Breguet

El 160 de Breguet

Hoy en día Breguet y otras casas relojeras suizas, alemanas, francesas y también japonesas, siguen fabricando relojes mecánicos de manera manual, que son una muestra del llamado, muy merecidamente, arte relojero (eso si, sólo aptos para bolsillos bien surtidos)

Por cierto que hay un mecanismo antiguo que me llama mucho la atención y que los científicos y arqueólogos no saben muy bien cómo clasificar: es el mecanismo de Anticitera. Esta extraña “cosa” fue encontrada por un pescador en las aguas de la isla griega de Anticitera en 1900 y en el acto dejó boquiabierta a la comunidad científica. Se ha datado alrededor del 200 A.C. y es un caso único entre los hallazgos arqueológicos, ya que nunca se se había pensado que los griegos de hace 2000 años tuviesen los conocimientos para construir algo semejante. Consta de 32 engranajes de bronce y se cree que podría ser un reloj que predijese eclipses y posiciones astronómicas. Lo más increíble es que hay que irse hasta el siglo XIV para encontrar algo parecido, lo cual significaría que los conocimientos para fabricarlo que los griegos tenían, se habrían perdido por completo durante más de 1700 años…

El misterioso Mecanismo de Anticitera

El misterioso Mecanismo de Anticitera

 

Tip Tendencias: ¿Qué es lo que se lleva ahora mismo en relojería? Pues después de unos años en los que se impuso el reloj de calibre grande, parece que de un par de años a esta parte, vuelve el reloj vintage, de tamaño pequeño, sobre todo para mujer. Ahora mismo, y posiblemente durante un tiempo todavía, conviven las dos tendencias, pero está claro que los fabricantes apuestan por un retorno al pasado. También en las maquinarias se está viendo mucho la vuelta a los mecanismos de cuerda o automáticos, en detrimento del reloj de batería. Son muchas las casas relojeras que están sacando relojes de este tipo, frecuentemente con esferas transparentes o “esqueleto” para que podamos quedarnos hipnotizados viendo el funcionamiento de todas esa ruedas dentadas y muelles que miden nuestro tiempo.

Pero recordad que lo mejor es siempre disfrutar el tiempo en lugar de dedicarnos a medirlo, porque tempus fugit, así que, carpe diem! 🙂

 

 

 

 

 

 

 

El Zafiro, la más bella de las cosas

En la India, cuenta la leyenda que la región del Himalaya estaba poblada por gigantes que, aprovechando la bruma, robaron trocitos de cielo y se los guardaron. Los dioses, furiosos por su audacia, los convirtieron en roca y estos gigantes se transformaron así en las enormes montañas que existen allí. Pero se olvidaron de los trocitos de cielo que los ladrones escondían, de manera que así es como hoy en día, se encuentran los zafiros dentro de esas montañas.

A lo largo de este tiempo hemos ido hablando de todas la gemas consideradas piedras preciosas, es decir, el diamante, el rubí, la esmeralda y nos faltaba la que hoy nos ocupa, la gema azul por excelencia: el zafiro.

Es muy bonita la etimología de la palabra ya que,  proveniente del sánscrito, el término safir significaba en hebreo “la más bella de las cosas”. Muy valorada desde la antigüedad, los persas creían que toda la tierra era un inmenso zafiro y que el color del cielo era su reflejo. Se le atribuían, como a otras piedras, capacidades curativas o que transmitían a sus dueños determinadas cualidades, en concreto pureza, sabiduría y sinceridad. Es por ello que se la considera la gema que representa la fidelidad.

Como su color se asociaba con los cielos y con estas virtudes, durante la edad Media, los obispos y cardenales usaban anillos con zafiro para representar su vínculo con lo divino. Hasta tal punto se la tenía como piedra mística, que hacia el siglo V se difundió la leyenda de que las tablas de la ley de Moisés estaban esculpidas en dos planchas de zafiro.

Es un mineral de la familia de los corindones, un óxido de aluminio con presencia de átomos de titanio, que es lo que le da su coloración azul. Recordad que el rubí es el mismo mineral pero con una composición ligeramente diferente. No sólo hay zafiros azules: también existen los amarillos, incoloros e incluso verdes, como podéis ver en la foto de estos pendientes.

 

Pendientes de mi joyería con zafiros rústicos azules y verdes. Son bonitos, eh?

Pendientes de mi joyería con zafiros rústicos azules y verdes. Son bonitos, eh?

 

Al igual que pasa con otras piedras, se valoran por su pureza, es decir, que sean transparentes y no tengan manchas dentro, y por la intensidad de su color. Para mi, sin embargo, y al igual que ocurre con las esmeraldas, una piedra puede ser muy bonita aunque sea rústica y con vetas: creo que a veces es lo que le da personalidad a una pieza, será que la pureza me parece aburrida…

Los más famosos siempre han sido los de Birmania (país ahora llamado Myanmar), aunque hay minas en otros lugares como Sudamérica y África. En Estados Unidos se encontraron grandes yacimientos de un zafiro de color muy particular que, curiosamente, allá por 1868, en un primer momento no fue muy valorado, ni siquiera se le consideraba un zafiro. Fue un ranchero el que envió una caja de aquellas piedras azules a Tiffany´s en Nueva York, que tras someterlas a análisis confirmaron la calidad y belleza de éstas. Tiffany´s comenzó a usar los zafiros Montana en sus diseños haciendo que fueran reconocidos y hoy en día son muy valorados, hasta el punto de que se ha acuñado el color azul Montana por ellos.

Zafiros Montana

Zafiros Montana en bruto

Se sabe que hay grandes depósitos de zafiro en la Antártida pero gracias a los convenios de preservación del medio ambiente, no se han explotado y esperemos que eso continúe así.

Es una piedra que puede presentar asterismo, ese precioso efecto de refracción de la luz que forma una estrella de seis puntas en la superficie. Uno espectacular es el Estrella de Asia, de 300 quilates en talla cabuchón que presenta una estrella perfecta. El año pasado se encontró el que se considera el más grande del mundo en Sry lanka, con un peso de 1400 quilates , del tamaño de una naranja, y valorado en 150 millones de euros.

El Estrella de Asia

El Estrella de Asia

Y por supuesto, hay zafiros famosos por su historia o su pedigrí, ya que como pasa con todo aquellos que es ambicionado por el ser humano, algunas piedras con nombre propio han llegado hasta nuestros días envueltas en un halo de leyenda. La actriz de cine mudo Mary Pickford, que fue la primera actriz a la que se le puso el apelativo de “novia de América”  era una loca de los zafiros y fue la dueña del Estrella de Bombay (la famosa ginebra toma su nombre de esta piedra) cuando se lo regaló su marido en los años 30, el también actor Douglas Fairbanks.

Mary Pickford con Douglas Fairbanks, acompañados por Charles Chaplin (sin bigote)

Mary Pickford con Douglas Fairbanks, acompañados por Charles Chaplin (sin bigote)

Esta pareja fueron los Bra-Angelina de su tiempo, conocidos en todo el mundo, pero sus carreras llevaron mal la aparición del cine sonoro (y los excesos de muchos años de éxito). Mary, en su testamento cedió el zafiro al Museo Smithsoniano que es donde se encuentra ahora.

Otro muy famoso es el Zafiro Ruspoli, de rara talla cúbica, que perteneció a Luis XIV. Las joyas de la corona Francesa fueron objeto de un robo en el cual muchas desaparecerían para siempre, pero este zafiro, debido a su extraña forma, fue menospreciado por los ladrones, por lo que se salvó y hoy se encuentra en el Museo de Historia de París.

El extraño Zafiro Ruspoli

El extraño Zafiro Ruspoli

No podía faltar en la lista un zafiro con leyenda negra, y además bien documentada, el Zafiro Púrpura de Delhi. Parece ser que fue robado de un templo en la India que estaba consagrado al dios de la guerra y que ya advertía de que caería una maldición sobre el que osase robarlo: pues a pesar de ello, alguien lo hizo y el zafiro, de rarísimo color violáceo, acabó en 1857 en manos del coronel Ferris, un militar británico que lo llevó a Londres. Toda la familia Ferris comenzaría a sufrir una serie de desgracias, con suicidios incluidos, hasta que, arruinados se deshicieron de él.

Delhi-Purple-Sapphire

El Zafiro Púrpura de Delhi, tan bello como gafe

Su siguiente dueño fue un escritor y hombre de ciencia amigo de Oscar Wilde llamado Edward Heron-Allen en 1890. Curiosamente, este hombre culto y poco dado a la superstición, llegó a estar convencido por completo de que el zafiro estaba maldito a causa de la gran cantidad de infortunios que comenzó a sufrir nada más adquirir la piedra. Así que, cuando un amigo admiró la belleza del zafiro, Heron-Allen se la regaló. Y aquí viene lo gracioso, porque la sugestión se extendió también a su amigo, que le devolvió la piedra asustado por la mala racha que ésta le había traído. Unos años más tarde volvería a regalarla a otro conocido, con el mismo desenlace: el pobre Edward no se podía deshacer del zafiro ni regalándolo, así que se acercó a un canal del río Támesis y lo tiró.

Pero al cabo de tres meses, unos hombres que estaban dragando el canal lo encontraron y lo llevaron a un joyero para venderlo. Este joyero reconoció la piedra, la compró y, pensando que le hacía un favor, se la devolvió a un atónito Heron-Allen, que quedó convencido de que la maldición de la piedra era intransferible y que no podía dejar un objeto tan peligroso al alcance de cualquier inocente. Decidió entonces meterla en una caja sellada y cederla al Museo de Historia Natural con instrucciones de que no fuera abierta hasta después de su muerte y que no debía permitirse a nadie de su descendencia ni siquiera tocarla.

Edward Heron-Allen, pensando en como deshacerse de la piedra

Edward Heron-Allen, pensando en como deshacerse de la piedra

En 1943 se abrió la caja y el zafiro fue expuesto siguiendo las instrucciones de su ya fallecido dueño. dentro de la caja se encontró una nota de Heron-Allen que decía:”A aquel que abra esta caja, que lea esta advertencia y luego haga lo que le plazca: mi consejo es que tiren esta maldita piedra al fondo del mar”

El zafiro quedó expuesto en el museo y parece que no ha dado muchos problemas, aunque en 2004, cuando un miembro del museo lo llevaba a una exposición, sufrió un accidente de coche , seguido por un cólico de riñón. Se ve que la maldición sigue haciendo de las suyas…

 

Tip: Zafiros falsos. El método de laboratorio Verneuil produce unos zafiros sintéticos de bastante calidad, a veces difíciles de distinguir a ojos no expertos. Otra cosa es el tratamiento que se le puede dar a un zafiro natural para intensificar su color, calentándolo a 1300º C. Este proceso está permitido, pero debe constar en el certificado de la piedra.

Fuentes : GIA (Gemologic International Agency), IGE (instituto Gemológico de España)

 

 

Animales que se enjoyan

¿Se hacen regalos los animales? ¿Usa joyas alguna especie además de nosotros?  La Naturaleza siempre nos sorprende. Por más que documentales que he visto a lo largo de mi vida en La 2 después de comer, no hay semana que no vea algo que es capaz de dejarme boquiabierto. Cuando parece que todo ha sido ya estudiado y fotografiado, se descubre una nueva especie, se filma a una cebra comiéndose a un león (es un decir), te enteras de que a los gatos les gusta drogarse comiendo unas hierbas  (esto sí que es cierto) o se descifra el lenguaje de los delfines, que resultan tener un complejo vocabulario. Esto nos demuestra todo lo que nos falta por aprender del mundo que nos rodea y por lo tanto, de nosotros mismos, ya que también somos un producto de la naturaleza, por mucho que a veces lo olvidemos.

Que a veces nos sorprendan las conductas de los animales, no deja de ser una muestra de cierto antropocentrismo, es decir, considerar que el ser humano está en otra esfera con respecto a los demás pobladores del planeta, creer que determinados comportamientos son exclusivamente nuestros, sin darnos cuenta de que lo que nos diferencia, es que somos es el producto de la evolución de una especie que tiene la capacidad de reflexionar sobre las cosas que los otros animales hacen por puro instinto. Por ejemplo, es común que cuando vemos a dos pajaritos dándose besos y arrumacos digamos “parecen humanos” cuando quizás deberíamos decir que somos nosotros los que nos parecemos a ellos, ya que esas expresiones de afecto son un mecanismo para afianzar y consolidar la relación de la pareja  y garantizar mejor la perpetuación de la especie, y no algo que nosotros hayamos inventado.

Cangrejo con un vistoso tocado

Cangrejo con un vistoso tocado

Llevando esto al terreno de la temática de este blog, nos encontramos con casos asombrosos sobre la percepción de la estética en los animales o el uso de objetos como símbolos. ¿Hay cosas que los animales encuentran “bonitas”?

Pues por ejemplo , hay animales que se maquillan. No me refiero al uso del camuflaje para despistar a los depredadores, como hacen los pulpos, que cambian de color para confundirse con el entorno, o como el cangrejo decorador, que se pega a sí mismo ramas de coral y algas: me refiero a animales que usan algún tipo de producto para “estar más guapos”.

Los buitres quebrantahuesos se frotan barro rojizo en las plumas sin que se sepa muy bien la razón. Y los flamencos se untan una secreción rosácea que es lo que les da su color característico: esta secreción es de color más intenso cuanto mejor sea la alimentación del individuo, por lo que la razón aquí, es que las hembras puedan elegir a un macho bien alimentado y por lo tanto sano. Ya Darwin habló de selección natural ( los más aptos sobreviven) pero también de selección sexual (los más aptos son los que se reproducen).

Un quetzal, un increíble despliegue de color para conquistar

Un quetzal, un increíble despliegue de color para conquistar

Otro ejemplo de concurso de belleza es el de las aves del paraíso de vivos colores: los machos despliegan las combinaciones de color más arriesgadas y brillantes para atraer a las hembras, que valoran así su estado de salud.

Quizás el ave que tiene una conducta estética más sorprendente, el primer premio en decoración de interiores, paisajismo y arquitectura es el pergolero moteado. Es un ave que vive en Papua-Nueva Guinea y el macho de este pajarillo se lo curra de verdad para conseguir pareja. Primero construye un nido con forma de cabaña con sumo cuidado y luego la decora con todos aquellos objetos que a él le parecen bellos o exóticos: frutas, piedras de colores, plumas, tapas de plástico…Todo ello formando un conjunto guiado por las reglas de la estética y la armonía. Cuando la hembra aparece, evalúa seriamente el trabajo y la composición mientras el macho observa expectante, con el alma en un puño, esperando el veredicto: si es de su agrado, formará pareja con él. Pero lo más increíble es que se ha descubierto que cada individuo tiene sus propios gustos, o más bien , su propio estilo, a la hora de escoger formas y colores. A veces los científicos que los estudian les cambian las cosas de sitio y ellos rápidamente lo vuelven a poner todo según el diseño que tenían en mente.

Nido de amor de un pergolero moteado

Nido de amor de un pergolero moteado colorista de estilo ecléctico

Este otro pergolero, en plena etapa azul, no es tan buen arquitecto

Este otro pergolero, en plena “etapa azul”, no es tan buen arquitecto, pero tiene un gusto muy definido

Se sabe que los delfines regalan ramos de algas que llevan en la boca a sus compañeras y otras veces desciende al fondo para buscar conchas que ofrecen a otros delfines en lo que parece, puramente, un acto de empatía. Pero uno de los comportamientos más enternecedores y parecidos al de los humanos es el del pingüino: en algunas especies, cuando un macho quiere cortejar a una hembra, busca cuidadosamente en la playa una piedra, que a él le parece la más bonita, y la deposita frente a ella: si la hembra la acepta y la pone en el nido, se convertirán en pareja para toda la vida. ¡Esto es una petición de mano como la nuestra en toda regla! En lugar de anillo de compromiso con diamante, una piedrecita, pero lo que cuenta es el sentimiento.

¿Quieres casarte conmigo?

¿Quieres casarte conmigo?

 

Ahora bien, el último descubrimiento reciente, publicado en Animal Cognition, que más me ha llamado la atención ha sido el de un grupo de chimpancés en que estaba bajo estudio en Zambia: un día, una de las integrantes del grupo llamada Julia, decidió ponerse una hierba en la oreja a modo de pendiente. Los científicos se quedaron pasmados, ya que no había ninguna razón práctica para hacer esto. Según Edwin van Leuween, experto en primates del Instituto Max Plank, se dieron cuenta de que a Julia, simplemente, le gustaba llevar el pendiente. Lo más fascinante es que al cabo de un tiempo, otros miembros del grupo se pusieron también la hierbita en la oreja, y este comportamiento se trasladó a otros grupos, con lo que estamos ante el primer caso conocido de “moda” fuera de la especie humana. ¡Nuestra Julia había creado tendencia! Para los científicos es muy importante ya que esta conducta es el primer caso de cultura en el mundo animal.

Julia, la it-monkey

Julia, la it-monkey, con su pendiente que arrasa en las pasarelas de la sabana

Esto nos hace pensar en nuestra propia evolución ¿Cuál sería el primer homínido que decidió ponerse un adorno, una joya? Posiblemente una hierba, después unas semillas, frutos o huesos engarzados en un collar. Las joya más antigua de la que se tiene constancia es un collar neardenthal de garras de águila datado hace 130000 años.

Collar de garras de águila neardenthal

Collar de garras de águila neardenthal

 

Este collar encontrado en Croacia, ha desvelado a los antropólogos que el neardenthal era mucho más “humano” de lo que se pensaba. Hasta este descubrimiento se creía que no tenían capacidad intelectual como para utilizar adornos y menos aun , dotarlos de valor simbólico.

O sea, que usar joyas es algo que compartimos con otras especies y es sinónimo de desarrollo intelectual, además de asegurar el éxito en las cuestiones amorosas, así que ya sabéis…os espero en mi tienda 😉

 

Con un anillo como este, hecho por un servidor, éxito

Con un anillo como este, hecho por un servidor, éxito asegurado

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes: Animal Cognition, National Geographic

 

 

 

 

 

Las Joyas de Roma y la Rebelión de la Patricias

Cuando hablamos de la historia de las joyas, no podemos dejar de acercarnos a una de las culturas más avanzadas del mundo antiguo, de la cual somos todos herederos en tantas cosas. Roma alcanzó un impresionante desarrollo a lo largo de su historia, llegando a ser la potencia más poderosa del mediterráneo, gracias a su poder militar y también a su capacidad de gestión, sus construcciones, comunicaciones y leyes.

Una de esas cosas que nos legaron fue el latín, del cual proceden el castellano, el gallego y el catalán, entre otras lenguas. Y ¿a que no sabéis dónde está el escrito más antiguo que se conserva en latín? Pues en una joya del siglo VII a.C., la Fíbula de Preneste. Una fíbula era una hebilla o aguja para sujetar la capa y  frecuentemente eran hermosas obras de orfebrería. El texto que está grabado en esta, que podéis ver en la foto, dice: “Manio me hizo para Numerio” , en latín antiguo, ligeramente diferente del clásico. El texto puede significar que Manio era el artesano que hizo la pieza o bien, que el tal Manio la encargó para Numerio. Ya veis que como decía hace unos días , las joyas pueden ser auténticos documentos históricos.

 

Fíbula de Preneste, el texto latino más antiguo

Fíbula de Preneste, el texto latino más antiguo

 

A los romanos les encantaban las joyas y su uso estaba muy extendido: de materiales sencillos como el hierro entre las clases trabajadoras, o de oro y piedras preciosas para los patricios y las clases altas. Las patricias tenían unas sirvientas llamadas ornatrices, que se ocupaban solamente de ponerles las joyas cada día.

Además de las joyas funcionales , como las hebillas, usaban anillos, pendientes, collares y diademas. Nuestra costumbre actual de usar alianzas de matrimonio se lo debemos a ellos, ya que procede del rito romano del matrimonio por el que el hombre entregaba a su esposa un anillo con sello, como muestra de que ella era, a partir de ese momento, dueña de sus pertenencias.

Su mentalidad práctica les llevó a adoptar todo aquello que les parecía útil, eficiente o bonito de las culturas que absorbían: así lo hicieron con el teatro y la literatura griegos por ejemplo, con ritos religiosos egipcios  y también con las joyas, que es lo nuestro. Uno de las cosas que copiaron también a los griegos fueron los pendientes que cuelgan, en concreto el modelo llamado “crotalia” que tintineaban al moverse (viene de crótalo, que es como una castañuela y por cierto, también se llama así la serpiente de cascabel por el sonido que emite con su cola) Los crotalia se hacían con bolitas de ágata, perlas o con la piedra que el cliente se pudiera permitir.

Pendientes crotalia, encontrados en Pompeya

Pendientes crotalia, encontrados en Pompeya

Destacaron mucho también en el arte de la glíptica, que es el tallado de retratos o escenas diversas como miniaturas en piedras y camafeos, también llamado intaglio, llegando a unas altas cotas de refinamiento. En los museos Capitolinos de Roma, hay toda una sala dedicada exclusivamente a estas piezas que son  completamente escultóricas y absolutamente asombrosas.

Ejemplo de glíptica, un increíble camafeo

Ejemplo de glíptica, un increíble camafeo

Había una joya casi obligatoria para los niños romanos: la bulla (pronunciado “bula”), de origen etrusco. Eran muy supersticiosos y creían con fervor en determinados signos. Si había tormenta, mal presagio. Si veías a un pájaro caer al suelo, mal presagio. Si soñabas con ratones, mal presagio…Debía ser bastante latoso, la verdad. Por cierto, que la costumbre entre los recién casados de que el marido lleve en brazos a la novia al entrar en la casa la noche de bodas, viene también del rito matrimonial romano: lo hacían porque creían que si la novia tropezaba al entrar…muy mal presagio.

Bueno, como os decía, a los 8 días de nacer un niño, se le daba un nombre y se le colgaba una cápsula, de oro si eran de posición social alta, con una mezcla de hierbas en su interior que funcionarían como amuleto protector contra envidias, males de ojo, etc. Esta joya , llamada bulla, era generalmente redonda o con forma de corazón e incluso con forma fálica y sería llevada por los niños hasta los 16 años, edad en la que abandonaban la adolescencia. Entonces, dejaban de usar la bulla y la toga praetexta, para pasar a llevar la toga viril y convertirse en hombre adultos. Guardaban la bulla con sumo cuidado, la consagraban a sus dioses lares y se la volvían a poner en grandes ocasiones, como por ejemplo, un desfile triunfal si llegaban a ser generales victoriosos, momento en el que había que estar de nuevo a salvo de las envidias.

Bulla de oro romana, que llevaba hierbas aromáticas

Bulla de oro romana, que llevaba hierbas aromáticas

La costumbre de la bulla ha desaparecido hoy en día, pero pervive otra no menos antigua: es común en España que al recién nacido se le cuelgue, bien de una cadena o de una pulserita, otro amuleto de origen romano: la higa. La higa es un puño cerrado del que sobresale el pulgar entre índice y el corazón, que era el gesto que hacían los romanos para alejar el mal de ojo. En Galicia se llama figa y hoy en día sigue siendo muy popular  (también espanta  “meigas”)

higa de bronce del siglo I d.C.

higa de bronce del siglo I d.C.

Pero el acontecimiento más curioso relacionado con las joyas, fue sin duda la controversia que se generó por la ley Oppia. Quizás nos hallamos ante una de las primeras rebeliones femeninas documentadas de la historia, así que vamos a ver lo que sucedió.

Resulta que Roma en el año 215 a.C. se hallaba en guerra con Cartago en la II Guerra Púnica y esto estaba acarreando un grave empobrecimiento de la población. La invasión de la península por parte de Aníbal y sus elefantes, puso en jaque al Imperio Romano, que llegó a ver muy cerca su fin. Habia escasez de alimentos y , como suele pasar, quienes más los sufrían eran las capas más humildes de la sociedad. Para evitar que la gente de la calle se sintiera ofendida al contemplar el lujo que los ricos mostraban, se promulgó en el Senado la Lex Oppia, que prohibía la ostentación de la riqueza en lugares públicos y parece ser que la medida fue acatada en general sin grandes problemas.

 

Pero en el año 195 a.C., la situación había cambiado gracias a la victoria militar de Escipión sobre Aníbal. Ahora Roma volvía a ser rica, los botines de guerra entraban a raudales y se vivía un auténtica bonanza. Sin embargo, la ley Oppia no se derogaba, ya que en el Senado había una facción que defendía permanecer en la austeridad. Este grupo, muy poderoso, estaba liderado por el senador Catón, un hombre de reputación intachable, muy recto, conservador y parece que tremendamente aburrido. Defendía el rigor en las costumbres y ritos religiosos, el imitar a los gloriosos antepasados en su austeridad, en evitar el derroche y la ostentación, la moderación en las celebraciones…

Pulsera de oro hecha por mi, con un denario de Faustina, la mujer de Marco Aurelio

Pulsera de oro hecha por mi, con un denario auténtico de Faustina, la mujer de Marco Aurelio al que dio 13 hijos!

Las patricias y otras ricas romanas, habían aguantado sin rechistar durante la guerra, pero no estaban dispuestas a permitir que les impusieran esas restricciones ahora que las cosas volvían a la normalidad, así que empezaron a sulfurarse y protestar. Pero la sociedad romana era profundamente tradicional y machista, las protestas de las mujeres fueron despreciadas entre risas. En aquella época, el papel de la mujer, aunque fuese adinerada, estaba reducido a tener muchos hijos y ser buena esposa. Se esperaba de ella que fuese obediente y sumisa.

El día que se votaba en le senado la permanencia de la ley, ocurrió un hecho que dejó boquiabiertos a los hombres de Roma. Un gran grupo de mujeres se concentraron delante de las casas de los senadores  haciendo lo que hoy llamamos un “escrache”  e impidiendo a éstos salir hacia el senado. El escándalo fue tremendo: Catón dijo que si se dejaba a las mujeres decir sus opiniones, los hombres perderían su libertad y también (cita de Tito Livio): “desde el momento que permitamos que sean iguales, serán superiores”. El asunto llevó a grandes discusiones en el Senado, muchos decían que había que meterlas en cintura, otros se dolían de tener una situación doméstica insoportable por culpa de la polémica. La cuestión es que al final,  el senado se rindió, las mujeres se salieron con la suya y la ley Oppia fue derogada.

Quizás hoy en día nos parezca banal el motivo por el que las mujeres ser rebelaron si lo comparamos con las movilizaciones de otros momentos de la historia, en las que las mujeres lograron derechos fundamentales, como el voto. Pero si pensamos que en Roma el “pater familias”,es decir el marido, tenía incluso derecho legal a matar a su esposa si ésta le desobedecía y que estas mujeres desafiaron a toda autoridad para que nadie les dijese cómo tenían que vestirse, la cosa tiene su mérito. Lo importante no es el motivo, sino el hecho de que se armaran de valor y se unieran para que nadie las sometiera a una imposición más.

Y ya que hablamos de Roma y de joyas, no me resisto a enseñaros algunas más de las ultimas piezas que he hecho. En esta colección, utilizo monedas y antigüedades genuinas y certificadas para hacer joyas con ellas para que la persona que las lleve, pueda poseer un trocito de historia. Se trata siempre de piezas únicas ya que no hay dos iguales y las hago respetando la moneda en su forma original. Cada una nos lleva a una época, nos hace pensar en los acontecimientos de los que habrá sido testigo… no todos los días tiene uno en la mano un objeto de 2000 años de antigüedad. ¡Ya me contaréis si os gustan!

Podéis verlas todas aquí: http://www.joyeriafgallego.com/joyas/coleccion-antiques

Foro del encabezamiento: retrato sobre madera  mortuorio de una mujer de Al Fayum, colonia romana,  hecho para decorar su momia (siglo II d.C)

 

Anillo con moneda de cobre de Constantino , de 1700 años de antigüedad

Anillo con moneda de cobre de Constantino , de 1700 años de antigüedad

Pulsera de cuero y oro con moneda de Constancio, el hijo del anterior

Pulsera de cuero y oro con moneda de Constancio, el hijo del anterior

Gargantila con denario del emperador Caracalla, del año 211 dC.

Gargantila con denario del emperador Caracalla, del año 211 dC.

Pulsera con moneda del emperador Antonio, del año 153 dC.

Pulsera con moneda del emperador Antonio, del año 153 dC.

pulsera moneda romana denario p-400x266

Pulsera con denario del emperador Antonio, del año 153 dC.